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CREYL 2003 Jornadas SDLA con Rol en Vivo
30 septiembre, 2003 - La Sociedad Tolkien Española, el Club de Rol El Lobo Blanco y la Sociedad Cultural Mythopoeia organizan en la localidad barcelonesa de Sant Feliu de Llobregat unas Convivencias de Rol, Estrategia y Literatura fantástica (CREYL) del 10 al 12 de Octubre del 2003. El fin de estas jornadas es el de publicitar no sólo a Tolkien, sino también cambiar la imagen que existe del rol en nuestro país dándolo a conocer de mano de los verdaderos aficionados al mismo. Entre sus actividades destacan diversos talleres como escritura élfica, pintura de miniaturas, conferencias, una exposición con material de la película y un Rol en Vivo. Esta información extendida, programa y la forma de apuntarse al Rol en Vivo (Plazas limitadas) en http://www.creyl.tk.
La Sociedad Tolkien Española, el Club de Rol El Lobo Blanco y la Sociedad Cultural Mythopoeia organizan en la localidad barcelonesa de Sant Feliu de Llobregat unas Convivencias de Rol, Estrategia y Literatura fantástica (CREYL) del 10 al 12 de Octubre del 2003. El fin de estas jornadas es el de publicitar no sólo a Tolkien, sino también cambiar la imagen que existe del rol en nuestro país dándolo a conocer de mano de los verdaderos aficionados al mismo. Entre sus actividades destacan diversos talleres como escritura élfica, pintura de miniaturas, conferencias, una exposición con material de la película y un Rol en Vivo. Esta información extendida, programa y la forma de apuntarse al Rol en Vivo (Plazas limitadas) en http://www.creyl.cjb.net.
Os adelanto la ambientación de este rol en vivo.
Amanecía lentamente... por fin el sol despuntaba de las onduladas crestas ocres, filtrándose por entre las recias colinas que salpicaban las praderas sedosas del oeste de Gondor, tiñendo la tierra. Mientras la guardia hacía el último relevo de la noche, Eorl observaba pacientemente cómo el campamento se iba desperezando; los soldados, agotados por los afanes de la noche y el día anterior, abandonaban las tiendas con el sufrimiento y la pena grabados en sus rostros, con los paramentos ya puestos, aunque abollados y raídos. Algunos caminaban pesadamente, como si la tierra les atrajera hacia sí, otros apenas podían dar dos pasos seguidos. Quién sabe cuántos morirían al terminar el día. Esta era ahora la soldadesca de Éothéod, un ejército cansado, hambriento y nostálgico. Eso suponía la victoria. Semejaban un ejército vencido, sin embargo habían aplastado a sus enemigos, no sin antes sufrir cuantiosas pérdidas. Habían acudido a la llamada desesperada de Gondor, y en el Campo de Celebrant habían cumplido, arrasando a los Hombre Salvajes, pero ahora su reino estaba indefenso, con el grueso de su ejército malherido.
Eorl sentía una inmensa congoja en el corazón pensando en el futuro, amenazado como seguía su pueblo por las innumerables tribus del este. Entonces un cuerno rasgó como una tela el silencio del valle, anunciando nuevas. Al poco, uno de sus capitanes fue a su encuentro solemnemente y le entregó una flecha roja. Aquello sólo podía significar una cosa: Gondor volvía a necesitar ayuda. Agotado, pero con el temple guerrero de su pueblo marcado en la cara, se dispuso sin decir una sola palabra a convocar a sus huestes. Pero no... su hombre de confianza le aclaró que Gondor deseaba parlamentar.
Horas después, Eorl y Cirion, rey de Gondor, se reunían en la Montaña del Temor Reverente, donde el último ofrece al pueblo de Éothéod las tierras al oeste de Gondor, un lugar donde podrían medrar, en compañía con sus más fieles aliados. Eorl aceptó el ofrecimiento, no sin temer por el destino de su pueblo, que, ahora sin rey por un breve plazo de tiempo, estaba acosado por la alargada sombra de Dol Guldur y el Nigromante. Desde hacía mucho tiempo habían detectado espías siniestros, que pululaban esparciendo rumores envenenados entre los ciudadanos. Estaba seguro que parte de su pueblo se resistiría a abandonar sus confortables moradas del norte para hacer un viaje largo y peligroso hacia el sur, en cuanto la noticia se conociera, y que Dol Guldur intentaría evitar que Éothéod y Gondor se unieran en una alianza sempiterna.
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