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Enviado el 05-feb-2008, 19:14 h. (0) Citar
¡Pero qué dices, por Diox! ¿No sientes el ansia de darle tarascás a bichos malos y ninjas de sombra y medusas venidas a menos? ¡¡La emoción de endiñarle capirotazos a los bichorrios malos!!
Fuera coñas, desde luego Scion no es un juego para echarle una campaña estilo Requiem, Despertar o Exilio; es un juego para sentarte a tirar dados y arrancar cabezas de bichos malos... eso sí, mientras te sientes poderoooosoooo y 'divino'. Está más orientado a lo que algunos llamarían "mercado Dragonlance": grandes historias que involucran divinidades y con incrementos tan bestiales de poder que, si te descuidas, terminas destruyendo el mundo por rascarte la nariz en un mal momento (de hecho, en el tercer básico de juego, God, los protagonistas de la primera parte ya tienen hasta santuarios en la luna y cosillas así... ¡verídico!). Pero, ey, tío, si has jugado a Mago Ascensión y te has paseado por los Reinos de la Umbra, si has jugado a Vampiro con un matusalén o a Hombre Lobo con un lupino de rango cinco, entonces eso de ser un Dios no debería de sonarte raro, ¿verdad? A mí, personalmente, me parece bien: no tiene pretensiones de contar grandes historias, ni de sacudirte las meninges con una meta-trama tan enrevesada que al final necesitas plantar miguitas de pan en cada suplemento para seguirle el rastro. ¿No te sientes con ganas de dirigir esta noche esa campaña que tanto te exige como narrador? ¡Coge Scion y lanza gigantes a tus jugadores, hombre, porque tú lo vales! :) |
1998, 2008 © Templo de Hécate. Juegos y videojuegos de rol y estrategia