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Enviado el 13-dic-2006, 15:47 h. (0) Citar
Dressick, totalmente desconcertado, trata de sacudirse de la pezuña a Luna sin éxito. Derrotado por la insistencia de la niña y sus ojos brillantes, extrae otra bellota azulada de su bolsa.
"Es la última que me queda. No creo que los golems te sirvan para nada mas que practicar la espada, pero supongo que depende de la persona que los plante y con que se rieguen..." Se queda pensativo. "Ahora me viene a la cabeza algo que me dijo la Dama que me regaló las semillas de la encina encantada...era algo así como... De los deseos y anhelos de los soñadores Surgieron semillas que los escucharon Plantáronlas con grandes ilusiones Y grandes frutos fueron dados. El que amaba, amor recibió. El que luchaba, un gran fulgor. El desesperanzado, la luz abrazó. Y al que jugaba, una gran diversión. Plántalas con cuidado, pues tus deseos adivinan, tu corazón es la llave del candado, sus poderes así germinan..." El sátiro, se queda un minuto con la mirada perdida y entreabierta. Cuando reacciona, le ofrece la bellota azulada a Luna. "Si, quizas tu puedas hacer algo maravilloso con esto..." |
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