|
|
Tragedia de un PookaEnviado el 24-ago-2006, 06:42 h. (0) CitarCapitulo 2 – Del Nacimiento al Despertar
Domingo 13 de Febrero de 1983, miles de personas nacieron ese día, pero yo no solo nací, Renací. Los años pasaron, los recuerdo como una película en blanco y negro y cámara lenta, familia difícil si la hay para alguien de la estirpe, o para alguien como yo por lo menos… de padre abogado y madre maestra de matemáticas en una escuela privada, muy banales por cierto, pero por suerte a los 5 años llego una hermana que me aligero mucho las cosas, al menos ella no se enojaba si decía que un unicornio se comió parte de mi cuaderno o que vi un dragón volando sobre la ciudad… ella se reía, y de algún modo creo que también podía ver el mundo como yo… Pero los psicólogos aseguraban que mentía y aconsejaban que no me dejasen ver televisión, mientras que los médicos decían que mis frecuentes dolores en mi mano derecha eran más mentiras, que no tenia nada. Varios años pasaron de esta vida, como nunca nadie creyó lo que decía, finalmente termine por hablar poco y sentía que mis amigos eran muy superficiales, que ninguno me entendía y que me tratarían de idiota si hablaba sobre las cosas que veía, las negaba, hasta que un día, al igual que mi hermana, simplemente deje de ver. Unos meses antes de cumplir 17 (fines del 1999) yo ya había terminado mis estudios (sin un buen promedio la verdad, pero terminados al fin) y mis padres me insistían en que elija una carrera universitaria, por lo que aproveche la situación y elegí una que no se enseñe ni en esta ciudad ni en ninguna cercana, Ingeniería Electrónica, pero la verdad es que solo quería irme lejos. Ahora el mundo empezaba a sonreírme un poco, mis padres me alquilaban un mono-ambiente para mi solo y además me enviaban dinero para que pueda pagarme algo de comida, fotocopias y demás cosas… dinero que obviamente no destine a nada cercano a la universidad, aunque cada tanto me presentaba para poder comentar mas o menos de que trataba la carrera con mis padres que creían que yo era un buen universitario, salvo mi hermana, la única que mas o menos me comprendía… pero pronto el dinero empezó a faltar, (no lo cuidaba mucho que digamos :p) y muy a mi pesar, me vi forzado a conseguir un trabajo de medio tiempo, era un trabajo difícil y muy forzado, que requería mucha concentración y habilidad… limpiar en una confitería. El dueño se encargaba prácticamente solo de la cocina (¡a veces hasta la limpiaba el!), tenía un gran talento, fundamentalmente con los postres, y me contrato casi al verme, a pesar de que notó que mentí “un poquito” en mi currículum, y dijo algo que tarde meses en entender, “eres el primero de tu tipo que veo buscando trabajo”. De ahí en más, fueron los mejores meses, gozaba de una libertad que anteriormente solo existía en mis sueños, me daba el lujo de jugarle algunas bromas al encargado del edificio donde vivía y a mis compañeros de trabajo, sobre todo al dueño, y cocinero, que nunca se enojaba y a veces, tras el rabillo del ojo, me parecía verlo medio metro mas bajo y un poco mas gordo, sobre todo cuando entraban algunos niños o en las tardes cuando se reposaba en un rincón y fumaba una pipa un tanto excéntrica como alguien como él. Así fui feliz un tiempo, hasta que un día recibí una llamada de mis padres, mi hermana había desaparecido, decían que estaba cada día mas rara, que andaba con malas compañías, que pasaba horas encerrada en su habitación, hasta que se escapo por la ventana la noche anterior y aun no regreso, me pedían el nombre de sus amistades, pero ahí note que no lo sabia, ella me hablo de que querían formar una banda y los llamaba siempre por sus apodos, pero de uno hablaba mas que del resto, le decían “Cuernillo”, tocaba el saxofón y aparentemente cambiaba de chica todas las semanas, el seguramente sabría donde encontrar a mi hermana, pero ¿Dónde podría yo encontrarlo a él?. Una semana mas tarde, vi a mi hermana en una meza, donde yo trabajaba, mientras tomaba un chocolate caliente con una porción de torta, me miro y sonrió, se la notaba feliz, por lo cual no pensé que seria buena idea retarla por escapar, de cierta forma yo también escape… me hablo de su novio (si, ese tal “cuernillo”) y que ahora podía ver el mundo como nunca imaginó y también me hablo de sus sueños y de un montón de gente exótica, apasionada y divertida que estaba conociendo, que tenia muchas cosas para mostrarme, pero que debía esperar a que yo pueda verlas por mi mismo. Después de un par de horas (hablo solo ella prácticamente, y por suerte el “jefe” no se molesto por tomarme el día para hablar con mi hermana que hace mucho que no veía), finalmente se fue diciéndome que no me preocupe por ella, que esta mejor de lo que nunca ha estado y me pidió que recuerde las cosas que veíamos cuando éramos niños, que vuelva a practicar algún instrumento (nunca fui bueno con ninguno) y que si tengo algún problema, que confié en mi jefe, que todos los Boggans son buena gente… la verdad es que en ese momento se la notaba tan bien, que cuando se fue olvide preguntarle dónde estaba viviendo y a qué se refería con eso de Boggan. Después de ese día, me compre una armónica para practicar. ______ - Cuando creas que todo esta perdido, no es el fin, es solo el principio. - El elegido para ser Yo - Arokh el Surrealista |
1998, 2009 © Templo de Hécate. Juegos y videojuegos de rol y estrategia