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Sen De Hecate
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El racismo es lo de menos

Enviado el 16-mar-2006, 01:43 h. (0) Citar
Hoy, leyendo El Periódico "El Distrito", Vol.42 - Año III, he encontrado en la página 8, en la sección de Opinión, una crítica muy interesante escrita por el Periodista Pablo Sagastibelza:

"UNA PIZCA DE SAL"

"El racismo es lo de menos"

"Ya saben ustedes que antes de la Cuaresma se celebra el car­naval, que viene a ser sinónimo de "ancha es Castilla", "sin faldas y a lo loco" o "barra libre hasta el amanecer".
En este país nuestro, como en tantos otros campos, siempre vamos por detrás de los acontecimientos y, en la medida de lo posible, procuramos imitar todo lo que nos parece exítoso allende nuestras fronteras.
En carnaval parece que es obligado divertirse con desenfreno, y que se debe adorar al icono mundial por exce­lencia -importado de Brasil- so pena de parecer un antediluviano. Dicho icono es la mujer objeto semidesnuda con unas plumitas por aquí y otras por allá, en el mejor de los casos. Si no fuera por un elemental sentido del respeto, es como para partirse de risa del ridículo ajeno.
A una mentalidad superficial y mezquina le puede hacer gracia que, de manera sistemática, porque así son las fiestas, en carnaval algunas gentes arremetan por acción u omisión contra todo lo que se ponga por delante, y que cada cual haga y diga lo que le dé la real gana. Es lo de siempre: ¿hasta dónde puedo decir o hacer lo que quiera, aunque sea a modo de broma, si al contrario le molesta? Asumida esa postura de niñoi­de de irresponsabilidad radical, hay que pechar con las consecuencias que evi­dentemente conlleva. Lo que está claro es que no se le puede pedir a nadie que no se enfade cuando le meten el dedo en el ojo, aunque sea de broma.
Después de las flamantes y profundas chirigotas del Festival de Agrupaciones de Carnaval, celebrado hace pocos días en Ceuta, un partido político presentó una denuncia contra los ganadores por apología del genocidio, xenofobia y racismo. Se equivocó ese partido, por­que -visto lo visto- el racismo es lo de menos. El problema está antes, y es grave.
De entrada, al contemplar las fotos del "mejor grupo" del certamen, tenían que haber avisado con urgencia a la Federa­ción Internacional de Payasos o a la Asamblea Universal de Idiotas, no sólo porque con esos tipos podrían haber hecho el agosto, sino porque el resto debían ser para echar de comer aparte. Un certamen de cortos mentales.
Acto seguido, se toparon con el nombre de los susodichos: "Los polluelos con pelos en los güevos". Casi no tengo comentarios para este nombre tan origi­nal que, sin duda, Cervantes hubiera aplaudido. Pienso que una letra racista es lo menos que se le puede exigir a lumbreras semejantes. Insisto, a la cár­cel por cortos.
Suponiendo que a uno le queden fuer­zas, se llega a la letra de la cosa inter­pretada. Digo cosa porque una canción o una broma dignifican a quien canta o bromea, y a quien escucha o ríe. Semejante bodrio no hay por dónde cogerlo. Es una pena humana por los autores y el público. A ese conjunto de textos lo llamamos "letra de la canción" por designarlo de algún modo no ofensi­vo para con los autores.
Si permitimos estos esperpentos, luego no podemos quejamos de que llamen animales a los musulmanes o becerros a los moros ceutíes ("vi que esta gente y los bovinos son iguales, y me aclaró la duda, son todos animales"), o se afirme sin rubor -aunque sea de broma- que Hitler lo hizo mal porque se equivocó al elegir los sujetos del exterminio.
Las autoridades locales dicen que no pueden hacer nada cuando se atacan los derechos más elementales de las personas, como son los religiosos, de raza, de creencias -lo mismo que afir­maron los daneses con aquel periodista tan gracioso ahora en paradero desco­nocido-. Afirman, no estamos de acuer­do con esas acciones, pero cada uno hace o dice lo que quiere. Perfecto, que no hagan nada, pero que tampoco se extrañen de los efectos que puede cau­sar mañana su silencio y su parálisis. Cada uno hará o dirá lo que quiera en su momento, también los ofendidos hoy".


¿A vosotros/as os dice algo esta crítica?

A mí mucho. Con toda la Sinceridad del Mundo, prácticamente estoy de acuerdo con él en esta crítica...

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