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Windom Earl
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Mage The Awakening

Enviado el 08-ago-2005, 20:17 h. (0) Citar
Actualización del viernes 5 de agosto de 2005



Diario de Arctos

Así que aquí estoy. Escribiendo este diario, habiendo pasado sólo unas pocas semanas de entrenamiento como un mago de la orden Mysterium. Así es como se supone que me llamo ahora: un mago. Uno de los Despertados.

Antes de escribir mi nombre en la Atalaya, estaba durmiendo. Era lo que la gente en este negocio llama un Durmiente. Ahora estoy Despierto. Mi nombre está grabado en la substancia de un mundo superior — el Mundo Supremo, lo llaman. Mi Atalaya es sólo una de cinco, cada una de ellas en lugares diferentes que suenan todos como algo salido de un libro de cuentos de hadas. En realidad es al contrario. Los cuentos de hadas y los mitos y todo eso son sólo ecos de una realidad que es más real que el mundo donde vivimos. El nuestro se llama Mundo Caído. Vamos, en el fondo todos lo sabemos, ¿verdad? Este sitio es una mierda. Las religiones lo han venido diciendo durante años. Estamos viviendo en sólo la mitad de un mundo, y le falta el componente más vital: el alma.

Eso es lo que Despierta, dicen. El alma. La parte de nosotros que pertenece allá arriba, en el mundo superior. Una vez vino aquí abajo, al mundo material, para tontear y reír, pero se quedó atrapada — todos quedamos. Los mundos se dividieron y ahora hay un gigantesco Abismo entre las partes. Ahí es donde miré. Ahí es de donde vino la criatura.

Ahí es donde fue Sigmund.

Mierda. Haría lo que fuera para traerlo de vuelta. La culpa es demasiado a veces. Quiero decir que, era un poco fachada, pero yo también. No se merecía eso.

En fin, hay un completo entramado ocultista de magos reales, no falsos como Sigmund y yo éramos. Nadie lo sabe, sólo nosotros los magos. Los Durmientes permanecen ignorantes, y hay gente que quiere que sigan así — a menos que Despierten, en cuyo caso son de los nuestros. Pero mientras tanto son peligrosos. Tienen un trozo del Abismo en sus almas, y quiere arrastrarnos a todos. Si nos ven hacer lo nuestro — magia — todo se va a la mierda, haciendo que nuestros conjuros se estropeen, nos vuelvan locos, e incluso alteren la realidad a nuestro alrededor de forma que no queramos. Cuando alcanzas el mundo superior para traer un conjuro, tienes que pasar por el Abismo. A veces traes parte de él contigo. Los Durmientes pueden hacer que pase sólo con mirarte. Escalofriante. Por eso es por lo que no deben saber nada. Nada de nosotros, de la magia, de la mierda hasta el cuello en la que está el mundo.

Los maestros Aurem y Potestas no quieren que ese gusano de Angrboda abra ninguna ventana de videncia en este lugar. Tienen protecciones en funcionamiento y tal, pero les preocupa que siga vigilándome. Me tienen practicando esta cosa llamada "ocultación", con la que te escondes a los espías mágicos. Aprendes a camuflar tu aura — tu firma mágica, el aspecto de tu alma — y evitas que te puedan apuntar desde lejos. Significa que tengo que alejarme de mi anterior vida. Aleluya. De todas formas casi nunca veía a mis padres. No tenía demasiados amigos, o al menos nadie cercano. Todo eso está tras de mí ahora, ocultado en la oscuridad. No existo, tío. Ni siquiera tengo nombre (ninguno que escribiría aquí). Ahora soy un mago.

Puedo hacer cualquier cosa.

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Las lechuzas no son lo que parecen.
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