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Mage The AwakeningEnviado el 03-ago-2005, 03:05 h. (0) CitarPosteada por Francesc Lynx en requiemnocte
Actualización del lunes 1 de agosto de 2005 La semana pasada hablamos acerca de algunos de los antagonistas mayores que campan a sus anchas en el mundo de Mago: El Despertar. Todos sabemos que el Mundo de Tinieblas no es de ninguna manera un lugar seguro, pero qué mejor forma de hacer que esa lección toque la fibra sensible que con una pequeña lección. Para dar esa lección, os traemos una entrada del diario de Arctos, el personaje emblema de Mago (¿lo recordáis del 11 de julio?), tal y como se presenta en el prólogo del libro. Diario de Arctos ¿Por dónde puedo empezar? Nunca antes había escrito un diario. Ya sabes, demasiado trabajo. Algo que tienes que hacer todos los días, llueva o nieve, o te empiezas a sentir culpable. Por supuesto, es por eso por lo que me dicen que tengo que empezar uno y seguirlo todos los días. Disciplina, dicen. Eso es lo que necesito. Jovenzuelo malcriado. Un diario "mágico", "un registro de mis descubrimientos mágicos". Maestro Aurem: "No confíes en tu memoria. El verdadero poder reside en las sutilezas, las cosas que a menudo pasamos por alto hasta que volvemos y revisamos los detalles. Por eso es por lo que debes registrar tales detalles, incluso si crees que no tienen importancia. Estás entretejido en los hilos del Destino, Arctos, pero eso no es siempre obvio incluso para aquellos con ojos para verlo. Sólo leyendo el registro de los días se hace visible el Patrón". ¿Tiene eso algún sentido? Tan raro como me resulta admitirlo, sí, lo tiene. Una vez no lo tuvo. Si me hubieras puesto esa carga hace unos meses, me habría reído en tu cara y probablemente habría empezado a maquinar alguna broma elaborada para enseñarte a no ir por ahí soltando esa basura hippy. ¿Qué puedo decir? Era joven, estúpido y Dormía. (Fíjate En Las Mayúsculas. Los Magos Usan Muchas Letras Mayúsculas.) Así que aquí está. El diario. Se supone que sólo debe ser para mí, y no mostrarlo nunca a nadie, pero sé que los maestros Aurem y Potestas (¡chúpate esos nombres!) le echarán un vistacillo, sólo para ver mis progresos. Diablos, podrían estar mirando ahora perfectamente. No tengo ningún conjuro que me pudiera dejar ver que lo hicieran y si lo tuviera, y si empezara a ejecutarlo, cancelarían la ventana de videncia antes de que pudiera verla. Así que, si estáis leyendo esto, Honrados Maestros, id y que os den. Videncia. El Arcanum de Espacio. Estoy intentando aprenderlo. Tengo las bases cubiertas — toda esa cosa de que la distancia es una ilusión, de que todo está en realidad en un punto, bla, bla, bla. Ya me dieron filosofía básica en el colegio — Platón y toda esa murrialla — pero nada de eso se acerca a la jodienda esotérica de estas cosas mágicas. La cosa es, que se supone que tengo que mantener un "registro de visiones" a la vez que este diario. Ya ves, cuando lanzas conjuros a cosas que no puedes ver ni oír, tienes que alcanzar sus Patrones. De nuevo, la distancia es una ilusión (lo que sea...), así que la dificultad no está en la cantidad sino en la imagen que tienes en tu mente de lo que quiera que estés afectando. Cuanto más borrosa sea la imagen, más difícil es el conjuro. Un registro de visiones es una colección de fotos (funcionan mejor) y dibujos que actúan como "mnemotecnias" para alcanzar esas cosas. Los magos listos no las guardan; han aprendido a guardarlo todo en sus cabezas. Pero los niños de guardería como yo necesitamos algo con lo que empezar. Por eso es por lo que tengo que empezar a guardar recortes y mierdas de esas, para darme algo a lo que referirme por si necesito ver cosas desde lejos. Vale, ya me he desviado lo suficiente. Me dicen que necesito empezar con un resumen de mi vida hasta ahora, un ensayo de lo que "hice en mis vacaciones del verano", sólo que incluye toda mi vida hasta ahora. ¿Porqué? Eso es lo que pregunté. "Hilos del Destino, Arctos, hilos del Destino". Arctos. "El Pequeño Oso". Así es como me llamó Morvran. Mi nombre sombrío. No puedes usar los nombres reales en este negocio. Videncia de nuevo — magia simpática, se la llama. Si conocen tu nombre real, la has cagado. Es mucho más difícil alcanzar un Patrón si no conoces su nombre. Así que usamos estos pseudónimos, como los camioneros en sus radios o los pilotos de cazas — o porqué no, superhéroes, ¿no? La mayoría de nosotros escoge su nuevo nombre, pero yo estaba demasiado espantado en esos momentos. Morvran me dio el mío. ¿Qué demonios? Me gusta. Morvran. Es este tipo parecido a Sean Connery que me salvó el culo cuando estaba pasando por el peor cuelgue de la existencia. Es el tipo que me trajo aquí, el tipo que me introdujo al Mysterium. Hablaré luego más de él. Si voy a tener que hacer esto, mejor que escriba las cosas en orden cronológico... ______ Las lechuzas no son lo que parecen. |
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