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Mage The AwakeningEnviado el 13-jul-2005, 19:43 h. (0) CitarMartes 13/7/2005
Glorianna Nombre Verdadero: Tamara "Tam" Annabelle Hollister Edad: Veintipocos Senda: Obrimos Orden: Concilio Libre Cita: “Usted puede desear un mundo de amos y esclavos; yo veo un mundo en el que las mentes libres exploran lo desconocido. No piense que mis palabras son vanas sir, y no trate de alcanzar esa pistola. Caería sobre usted incluso antes de que pudiera girar la muñeca”. Trasfondo: Tam se crió en una serie de estrictos internados de elite en Nueva Inglaterra. Su temperamento y su carácter individualista la convirtieron en una estudiante problemática en cuestiones de disciplina. Había demasiado de su padre en ella. Su madre había muerto cuando ella tenía 5 años y su padre era un adinerado empresario que debía viajar continuamente a lejanos países para llevar a cabo importantes negocios. Cuando volvía de esos viajes y la visitaba, siempre traía consigo algún extraño artefacto de otras culturas o pequeños y extraños dispositivos mecánicos, aconsejando a Tam que los escondiese para que nadie los viera. Ese sentido del privilegio – de tener un don y un deber secretos – la emocionaba, y protegía esos secretos con todo su ser. Además, durante esas visitas, su padre siempre le leía hasta que ella se dormía, llenando sus sueños de aventuras en remotos parajes, historias de una utópica civilización donde ciencia y magia trabajaban codo con codo, gobernada por la princesa Glorianna – el apodo cariñoso con el que le llamaba su padre. Después, al cumplir los 16, llegaron noticias de que su padre había desaparecido y que se le daba por muerto en algún lugar del Lejano Oriente. Un hombre vino para llevarla a su hogar, la mansión que su padre tan escasamente había utilizado. Tan pronto como entró en el lugar donde había pasado todos los veranos e inviernos, se dio cuenta de lo poco que conocía la mansión. Un hall entero – el hall de su padre - le estaba vedado. Ahora, estaba deseosa de abrir cada puerta. Halló habitaciones repletas de piezas de museo de todo el mundo, una colección de armas, armaduras, ropajes, libros y otros objetos de antiguas civilizaciones. Debía de costar una fortuna. Finalmente llegó al estudio. Estaba cerrado. No tardó demasiado en forzar el cerrojo y en deslizarse dentro. Vagó alrededor de la inmensa sala cubierta por libros de pared a pared, y descuidadamente retiró algunos de las estanterías. La mayoría estaban escritos en idiomas extranjeros. Al mover un tomo particularmente gastado, una puerta secreta se abrió. Un pasadizo ventoso descendía hacia una sala repleta de extraña parafernalia – algo similar al laboratorio de un científico loco tal y como lo muestran las películas. En el centro de la sala había un trozo de cristal situado sobre un pilar. Jamás había visto algo parecido. Era prísmatico, como si todas las gemas conocidas de la Tierra se hubieran fundido en una. Cuando lo cogió, se produjo un estallido de luz. Tam gritó sorprendida a medida que un universo de conocimiento pasaba ante sus ojos, mas de lo que posiblemente podía comprender. Fue demasiado para ella y cayó al suelo soltando el cristal. Su luz se apagó. Mientras parpadeaba y recuperaba el aliento, se dio cuenta de que ahora sabía cosas que antes no conocía. Era como si las pistas de un puzzle cuyas piezas ya conocía finalmente encajaran. Muchas cosas que su padre le había dicho con anterioridad cobraban ahora completo sentido, como si él la hubiera hipnotizado para que no lo recordara hasta ahora. Sabía que no era un hombre de negocios. Mas sorprendente quizá, fue el descubrir que su padre no trabajaba solo, sino que formaba parte de una organización secreta – El Concilio Libre – dedicado a la ciencia de la magia. Los colegas del padre de Tam no tardaron en llegar y en admitirla en sus filas. Ella les sorprendió por su rapidez en el aprendizaje de la magia. Está obsesionada con encontrar a su padre, pero ha sido advertida por muchos de que debe esperar, que debe aprender más, que debe estar preparada. Porque los enemigos de su padre podrían venir un día a por ella… Descripción: Una bajita y delgada pelirroja con un estiloso y ajustado traje de paracaidista de piel y un cinturón del que cuelgan todo tipo de extraños dispositivos. ______ Las lechuzas no son lo que parecen. |
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