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Salvando el honor en la muralla

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Salvando el honor en la muralla

Enviado el 22-may-2009, 06:09 h. (0) Citar
Partida del años 2007 y 2008, coloco las historia de los pj, y los relatos de las 3 primeras noches de juego. Encontre esto en mis doc, ya que ayer, retomamos esta campaña despues de mucho tiempo sin jugar.

Esta es la historia de un grupo de samurai que tienen que terminar su gemppuku despues de fracasos anteriores. Aqui sus historias (bastante bizarras) peliando en la muralla del carpintero.

HIRUMA NARU
Memorias del pasado...
Era una noche como cualquiera en la muralla. Los guardias permanecian firmes ante las extrañas sombras que gemian por sangre a lo lejos. Me encontraba sólo, probando la extrña costumbre de mascar hojas de té de los ingenieros mientras observaba asustado esas pequeñas luces como luciernagas que no se atrebian a internarse en el alcanze de alguna ballesta kaiu. No habia visto morir a ni una creatura antes, pero la voz de mis antepasados alimentaban una extraña sed de sangre por ver destrozado alguna de ellas.
Al oír a un oficial Hida organizando la guardia recorde mi proposito de estar alli observando sobre la muralla, algunos decian que mi gempukku estaba a punto de terminar pero al estar alli sobre la muralla sabia que apenas comenzaba... Kuni Rumaru-san se habia internado en las tierras sombrias por la parte sur de la muralla hace un par de semanas y nadie sabia de él. Mi mision era encontrarlo, muchos se reían por lo ridiculo que era buscar a alguien perdido ya dos semanas, era desmotibante pero aún asi era mi mision.
Tomé todo lo necesario para internarme, incluyendo esas horribles hojas de té que me dejaban un mal sabor. Eran un regalo de Yasuko-san y no queria faltar el respeto a la bella samuraiko de mirada triste. Decian que no siempre fue asi, su tristeza habia comenzado desde la desaparicion de Kuni-san, un romance secreto tal vez. Mientras avanzabamos por los tuneles me impresionó la memoria que poseia para moverse entre los estrechos pasillos, todos sus movimientos eran calculados para evitar alguna trampa que terminara con nuestras vidas, en ese momento comprendi por que eran tan comunes las relaciones amistosas entre los Kaiu y Himura... no me gustaria pasar por allí nuevamente estando sólo. Luego de algunos minutos salimos a la superficie y ella se quedo mirandome con tristeza y esperanza, con una voz débil me deseo suerte y comenzé mi viaje.
En un principio todo era tranquilo, estaba atento a la más leve brisa como se me habia entrenado. La luz era era cada vez menor... a veces veia trasgos viajando de un lado a otro, eran blancos sencillos pero delatarian mi posición. Habia escuchado cientos de historias de Hirumas que habian cometido ese error desde la Cresta Creciente, y no me pasaria a mi, aunque sentia nuevamente a mis ancestros pidiendo venganza.
Habian pasado dos dias y aun nada, miraba el trozo de jade que llevaba conmigo y parecia que perdia su brillo. Me asustaba pensar que luego del jade seguia yo.
Al tercer día encontre las huellas de una extraña creatura que perseguían las de un par de sandalias, habia encontrado mi objetivo. Las seguí durante varias horas hasta llegar a un roquerio con un extraño árbol que surgía de él. Me acerque con cautela y descrubri algunos papeles en la base del árbol junto con una mancha de sangre seca por el pasar de los días. Me calaba los huesos pensar que habia ocurrido. Cuando decidi alejarme ya era tarde... sentia la helada respiración de una creatura tras de mí, podia escuchar la voz de mi padre llamandome a compartir la gloria de morir habiendo cumplido mi deber... rapidamente corri contra el árbol para alejarme de la bestia que no deseaba mirar, el árbol no tardo en responder a mi carrera y lanzó un azote con una rama que me lanzo por los aires... caí herido unos metros para oberservar como la famelica creatura que una vez estubo tras de mi era tomada y deborada por el maldito árbol... mis ojos se cerraban mientras oía los chillidos de la presa.
Habia empezado a sentir las caricias de mi madre cuando era pequeño, pero al despertar pude notar que el madito árbol se habia acercado... El maldito árbol se habia movido!! veia sus raices y sus putrefactas ramas intentaban tomarme. Como el pez sacado del agua me sacudi y aleje de él. Aun estaba aturdido y observaba el lugar y el árbol que se quedaba quieto. Empeze a buscar mis cosas y no encontraba nada... al recordar el golpe decidi observar el lugra de mi caida y pude verlo... mi pendiente de jade se encontraba a los pies del árbol. Parte de mi queria recuperarlo. No sabia que hacer hasta que pude notar que el bastardo sabia que intentaria tomarlo, era una trampa. Me di la vuelta y aleje del lugar, observaba buscando mi salida por todas partes pero no lograba nada, extrañas creaturas parecian burlarse de mi al pasar los días. Mis fuerzas menguaban... intentaba dormir por la noche pero era imposible, las pesadillas me atormentaban cuando lo intentaba... pasé el resto de los dias masticando hojas de té de mi bolsillo. Terminé en una cueva hambriento y cansado intentando recordar aquellos dias en las tierras unicornio corriendo junto a las bellas Shinjo u Otaku, no podia hacer mas que escuchar esa extraña voz que me llamaba, era oscura y tenebrosa, habia empezado a desear ua muerte rápida justo cuando apareció una sombra en la umbral de la cueva, se me acerco y pude sentir una picadura de aguja que hizo que me retorciera. La creatura me levanto y cargó sobre sus hombros, por más que intente resistir no logre mantenerme despierto...
Al despertar habia un Nezumi rejurgitando una extraña sustancia digerida en un vol... me observaba hablando un extraño lenguaje, al ver que se molestó comprendi y comi del plato, volvi a sentir una picadura que interrumpio el horrible festin a lo que se alejó el Nezumi. Habia escuchado que muchas tribus de ratidos intercambiaban favores para sobrevivir y estaba seguro que esta no seria la escepción. Distraído en mis pensamientos no habia notado que estaba sobre una ruma de paja en una pequeña casa herrumbosa. Otro Nezumi irrumpió en la habitacion de entre las sombras, era alto y llevaba varios amuletos de jade. Tampoco hablaba mi idioma pero a travez de señas me dijo que mi vida le pertenecia, compredi de inmediato por que lo dijo... luego de alguna horas haciendo señas logré combencerlo que mis servicios le serían utiles si me dejaba volver a mis tierras. No imaginé que planes tendria en aquel momento, pero sus ojos brillaron y pude sentir como mi cuerpo se recuperaba. Me levante sorprendido y le agradeci con una reverencia para luego comenzar mi marcha, me detuvo y pasó uno de sus collares con el mon Nezumi, me lo señalo y quedo claro que con eso no olvidaria mi deuda. Volvi a agradecerle y salí. Los Nezumi me miraban con desconfianza y hablaban su extraño lenguaje. Uno me señalo una direccion, esa era mi salida. Antes de seguir un Nezumi me detubo noté que era el que me sacó de la cueva, puso una pequeña bolsa en mis manos y parecia sonreir, intenté aradecerle pero se alejó.
Al segundo segundo día recorde la bolsa y revise su contenido eran esas hojas de té que dan las tierras Kaiu, no sabia si reir o botarlas, pero el recordar que aun no estaba en casa me hizo llevar algunas a la boca y seguir mi camino.
Al cuarto dia volvi a la muralla, levante mi brazo en las cercanias para que no me dispararan y me dejaron acceder bajo los tuneles. Yasuko-san me estaba esperando con ancias, no pude hacer más que evitar su mirada, no pudo soportarlo... lagrimas amargas calleron de sus ojos....
Hice el reporte de lo que habia sucedido y sólo quedaba esperar. Pasé dias recordando los horribles sucesos que viví, aunque me sentia un cangrejo de verdad solo las hojas de té lograban relajarme un poco.
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Enviado el 22-may-2009, 06:10 h. (0) Citar
Iuchi Samîr

Mi nombre es Iuchi Samîr, bueno, antes llamado Tadoshi-San. Pero la verdad explicare esa parte mas adelante samurai, como solia decir alguien que quiero mucho "Se paciente" mi estimado lector. En estas hojas sueltas escribiré los sucesos mas importantes de mi historia, no pretendo que algun bardo la cante por alli, es solo que nose que es lo que pasará despues del dia de hoy, se viene algo importante y peligroso, nose si pueda seguir soportandolo, solo quiero refujiarme aqui...

Mis vagos recuerdos de niño se limitan a esta conversacion normal con mi abuelo mientras pescabamos, de alguna manera supe que era importante.
-Permanece en silencio Tadoshi San. De otra manera no conseguiremos ningun pez en lo que resta de la tarde. Se paciente y vendran solos a tu anzuelo.-
Asenti ante las palabras del sabio Shugenja, pero yo era facil de distraer y como si nada continue con el interrogatorio.
-Entonces tu poder es inmenso, recuerdo que una vez me dijiste que congelaste parte del rio y asi, los bushis consiguieron ponerse a salvo... lo recuerdo.
Me miro con una sonrisa, pero se limito a repertirme lo mismo, como de costumbre.
-En silencio y siempre paciente Tadoshi San.
Pude suponer que a su edad, Doro habia tenido tantas aventuras como cuaquier samurai de su edad hubiese deseado, en sus ojos se notaba el cansancio y la experiencia. De alguna manera tenia el presentimiento de que su ultimo viaje se aproximaba.

Yo era hijo de un Shugenja Iuchi y una Bushi Shinjo. Mi hermana mayor, Katsako, era claramente el orgullo del hogar, la consentida de mi madre y por lo mismo portaba la katana familiar. Poco y nada tenia que ver yo con ellos.
Siempre fui atormentado por pesadillas, mi abuelo las solia interpretar como "visiones" dadas por las fortunas, era dificil soportarlas. Debo dormir con mis ropas al revés para no volver a soñar, o a tocar tambores para alejar a los espiritus que me atormentan, pero a veces no funciona... una supersticion, puede ser... un consuelo mas para mi... a veces uno requiere medidas desdesperadas cuando las situaciones no pueden controlarse.
El caso es que una fria noche en el desierto, las visiones volvieron a mis sueños, lo escribiré tal cual como ocurrió. "un desierto arido y oscuro, inteminable. Las huellas de un caballo parecian avanzar sin termino por el horizonte, pronto el sol se ocultó para siempre en el ocaso."
Desperte y corri a la tienda de mi abuelo, ya no estaba. Tampoco su caballo ni su equipaje.

Un año mas tarde, fui a pescar al viejo sitio donde siempre iva... lo de rutina, mientras pensaba que senda debia seguir. A lo lejos vi un caballo negro, deje que se aproximara solo. Era el caballo de mi abuelo, y supongo que ya sabes lo que dicen del regreso de un caballo, los Shugenjas dan gran importancia a esto. Hace un año Doro, habia cometido una de las tradiciones mas viejas del clan "Kurichitaí", el ultimo viaje de un unicornio anciano... y el caballo venia tranquilo, sereno, la tranquilidad en sus ojos y una piedra colgaba tallada de su hocico... acaricie al noble animal y tome la piedra. Era el amuleto Shugenja de Doro, era obvio, yo debia ser un hombre santo, un shugenja y la verdad fue mas que un alivio.

Asi ocurrio todo, luego ingrese a la escuela Iuchi. Pase varios años realizando tareas comunes y corrientes. Buenas jornadas apilando y cortando leña, acarreando agua a todos lados, etc. Hasta que mi sensei me dio las enseñanzas necesarias para honrar al clan y a la familia.
"El poder es lo que tu creas lo que es"
Es el lema de nuestra escuela, siempre recordare lo aprendido. Debo admitirlo, nunca fui un estudiante de exelencia, pero que Iuchi podria serlo. Me interesaba mucho las palabras de Shinsei, pero jamas podria tolerar una vida de contemplacion.
Dormia en la academia como siempre, faltaba un mes para mi gempuku, cuando los sueños volvieron. "Caminaba en el desierto, para encontrame con mi familia, ellos me veían pero se alejan cabalgando. Mi caballo no esta, nose porque... se siguen alejando como si no les diera importancia alguna."
Por algun motivo pense que encontraria respuestas en ese escenario. Viaje al desierto para encontrar lo que buscaba y que deberia estar en el desierto... que equivocado estaba.
Recuerdo la imagen aún, habia despertado en un autentico oasis. No podia ser un sueño, era demasiado real incluso para ser un espejismo. Habia un gaijin sentado a unos metros de mi, fumaba una pipa y me miraba con indiferencia. Me levante y desenvaine el Tanto, estaba listo para atacarle. Su respuesta fue reirse en mi cara, di el primer paso y me senti mareado, el tipo pronuncio unas palabras y se desvanecio... yo sufria efectos de insolacion... perdi el conocimiento una vez mas. Abri mis ojos, estaba tendido bajo los árboles, era de noche y el cielo estaba repleto de estrellas. Bebi agua del pequeño lago y me dispuse a revisar el lugar.
La horrible sorpresa, la escribire solo para que entiendas mi dolor samurai, odio el recuerdo.
Mientras intentaba ver y al mismo tiempo caminar, tropece con algo. Voltee para mirar, y no podia creerlo en ese instante. Era mi caballo, yacia en el suelo, sus parpados cerrados, ya no respiraba. Me arodille y llore en silencio, no podia hacer nada por contenerme. Mientras mis manos temblaban, tome varios inciensos de me equipaje. Los prendi y comence a rogarle a las fortunas, a todas las fortunas. Aunque quisiera que estuviera vivo, no podia pedirles que le devolvieran la vida, eso seria un truco de Maho, era imposible... les roge que le dieran un buen descanso y paz, habia sido un buen compañero y noble animal en vida
Durante los siguientes dias, me mantuve vivo con mis raciones. aventualmente el gaijin (y otros dos mas, que parecian ser jovenes aprendices) regreso y aunque nunca supe su nombre, el y su gente me llamaban Samîr, algo asi como "el amigo que entretiene", mas tarde descubri la razon de esto. Ellos eran estudiosos, y se maravillaban observando mis costumbres Unicornio/ Rokuganesas.
Comprendi que tambien ellos eran algo asi como Shugenjas, poseían objetos extraños, magicos, como sacados de cuentos antiguos... tiempos en que nuestro clan era llamado Ki-Rin. Cantaban, prununciaban palabras para alterar a los kamis a su voluntad.
Un dia le pregunte al mas viejo de ellos.
- Eres uno de los brujos sin corazon verdad?, los malvados que escondian sus corazones en jarras?-
- Samîr San - Dijo riendose - Si yo fuera uno de esos, no crees que uno de los dos ya estaría muerto?...-
Tenía razon, al parecer el unico gaijin aqui era yo. Esta vez, apago su pipa para hablarme.
-Las piedras en tu cuello, sabes que son? -
-Son piedras de Meishodo- le dije convencido de mi conocimiento.
El viejo arqueo una ceja, esperando a que yo terminara de hablar.
-Aunque, bueno... aun no se pronunciarlas y creo que jamas podre hacerlo-
El viejo parecio comprender de inmediato.
-Es por tu caballo Samîr San, tu clan no tolerará la muerte de tu animal. Si te sirve de consuelo, fue una bestia muy noble, no murio hasta asegurarse de traerte a salvo a este oasis.-
-Asi es, ahora mi familia y amigos me veran sin gloria... es lo que meresco, me lo han dicho las estrellas.-
-Si te sirve como otro consuelo, te ayudare a pronunciar las palabras de la creacion-
Lo mire asombrado, sin entender.
-Por que me ayudas gaijin?-
El ansiano señalaba a la piedra de mi abuelo que colgaba de mi cuello
- porque Doro era mi amigo, yo tallé ese talisman para él... y tu eres de su familia.-

En total, fueron dos meses en el oasis, comprendi el secreto de las piedras de la creacion. Ahora solo debia volver a mi gempuku. El viejo gaijin me guio por las arenas hasta mi hogar, Dio media vuelta y nunca mas supe nada de él. Fue como un sensei para mi.
Asi regresé a pie hasta la ceremonia, en este mismo instante escribo sentado desde los peldaños...faltan pocas horas, la gente ya comienza a mirarme, murmuran sobre el joven sin caballo, el samurai sin gloria... un mal presentimiento acaba de pasar por mi mente, no pasaré las pruebas, no me cabe duda. La muerte del caballo era mas que un mal presagio.
De algun modo sigo aquí, sonriendo mientras escribo y caminan junto a mi, ignoro sus miradas... que mas podría hacer?...Naturalmente, obtener alguna experiencia de esto...

Cierro las paginas de momento... esta apunto de comenzar... lo inevitable
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Enviado el 22-may-2009, 06:12 h. (0) Citar
KYO "Cazador de Brujas".

La oscuridad reinaba en el bosque, salvo por una luz proveniente de una fogata. Dentro del juego de sombras, se alcanzaba a vislumbrar una silueta envuelta eb harapos y un resplandor verdoso sobre el pecho del extraño.

De frente al fuego y observando su pendiente de jade Kyo comineza a recordar...

...Sólo contaba con tres años, mi nombre era Kuni Hikama, cuando "ese" Grulla traicionó a mi familia. Acusó a mi madre, una respetable shugenja Kuni, de practicar Maho, lamentablemente fue encontrada culpable gracias a los testimonios de tres Grullas en la corte del Emperador. Gracias a eso perdimos todo: nombre, tierras, títulos e incluso el daisho familiar que mis antepasados llevaron en nombre del clan.

Luego de cinco años que pasé con mi padre recorriendo el Imperio Esmeralda, fuimos atacados por unos trasgos y mi padre logró destruirlos a todos, pero sus heridas eran muy grandes y no sobrevivió. Sólo contaba con ocho años y estaba solo en el mundo, sin nadie que me ayudara ni acompañara.
Vagué por tierras deshabitadas, ya que todos me daban la espalda; muchos años después me viene a enterar el porqué de eso. Existían dos razones: la primera era mi rostro y su fealdad, debido a una promesa que mi madre hizo a Benten, pero que no cumplió y eso ocacionó la ira de la Fortuna Benten haciendo que en el momento en que yo nací mi rostro se desfigurara y pareciera casi no-humano. La segunda, y quizás más importante, era el deshonor que la acusación hacia mi madre trajo a mi familia.
Fue así como pasé alejado de las personas y evitaba cualquier contacto con ellos.

Pasaron diez años desde que mi familia perdió todo y ocurrió algo que cambió mi vida para siempre: " Las Fortunas siempre sonrien en el momento que uno menos lo espera"
Recorriendo las Montañas del Crepúsculo en el mes del Tigre, ya era de noche (estaba próxima a concluir la hora del jabalí) y me internaba más y más en la oscuridad, escuché unas voces siniestras, me acerqué sigilosamente para poder ver y escuchar mejor. Estaba tras un matorral cuando divisé a cuatro individuos alrededor de una fogata, al principio no pude distinguir lo que hacían, pero pronto noté un pequeño altar. Sobre éste había un cuerpo sin vida que emanaba sangre en cantidades inconmesurables. Pronto comprendí que se trataba de Maho.
De pronto una ira invadió mis pensamientos, recordé las acusaciones contra mi madre y tuve la necesidad de ir a enfrentarlos. Salí furibundo al encuentro de los Maho-Tsukai, en cuanto ellos me vieron interrumpieron sus cantos e invocaciones y se dispusieron a atacarme. El primero se avalanzó sobre mi, pero usando de toda mi agilidad logré esquivarlo y asestarle un gran golpe en el rostro dejándolo semi-inconsciente; en ese momento quedé inmovilizado y mis fuerzas comenzaron a abandonarme, mis sentidos no me respondían y el dolor comenzó desde el interior de mi ser; estaba perdiendo el conocimiento, rogaba a las Fortunas que terminaran con mi sufrimiento, las heridas comenzaban a aparecer, mi cuerpo se rasgaba, dos grandes yagas se asomaban en mi rostro y las yagas en mis manos, estas nunca desaparecerían. Y fue en ese instante cuando mi alma volvió a mi cuerpo y pude ver y sentir; un resplandor verdoso me cubría y vi como los Tsukai retrocedían mientras aparecía un sujeto con el cabello negro y corto, me sorprendió que sólo tenía un brazo; pude notar que de su cuello colgaba un pendiente de color verde y su resplandor era el que me envolvia, fue ahí cuado supe el poder del Jade y desde ese entonces no he podido evitar querer poseer más y más Jade. El sujeto hizo polvo a los cuatro Maho-Tsukai y se marchó. Me sorprendió el poder de este hombre y lo seguí, estuve casi dos meses siguiéndolo cuando un día el sujeto me llamó por mi nombre de niño (Kuni Hikama), me sorprendí de esto y le pregunté si me podía entrenar para que así pueda lograr ser como él. No quizo, pero yo insistí e insistí durante tres meses, hasta que aceptó. Su nombre era Kuni Kaji Cazador de Brujas Kuni.
Kaji me dio un nuevo nombre con el que tendría que vivir por siempre; KYO.
Juntos estuvimos durante tres años, durante los cuales me enseñó y entrenó en las artes de los Cazadores de Brujas. Anduvimos por las Tierras Sombrías y Kaji se enfrentaba a diferentes criaturas y de vez en cuando me dejaba enfrentarme a criaturas menores, fue así que con el paso del tiempo y el arduo entrenamiento que logré dominar el miedo contra estas criaturas de la oscuridad.
Kaji estaba tras la pista de un Maho-Tsukai y me dijo que era la prueba máxima para demostrar que serviría como Cazador de Brujas. Tras una larga investigación Kaji encontró donde realizaba sus acciones el Tsukai y me ordenó derrotarlo. Me enfrenté al Tsukai sólo con mis manos desnudas y logré derrotarlo, pero el precio fue grande: permanecí dos meses inconsciente bajo los cuidados de mi maestro. Cuando volví en sí me dijo que había pasado la prueba por muy poco y me entregó el pendiente de Jade que me reconoce como aspirante a Cazador de Brujas, ya que sólo cuando un Cazador muera podrá existir otro.
Para demostrar que podría servir me ha enviado a servir al clan Cangrejo en la muralla, dependiendo de como regrese (si es que regreso) podré formar parte de la escuela formalmente...

Ahora estoy descansando tras un largo viaje, pensando en el gran odio que tengo por los Grullas y mi fascinación por el poder del Jade...

...La noche es oscura y pienso...

...El resplandor del Jade me da vida...

...Mi nombre es KYO y llegaré a ser un Cazador de Brujas.
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Enviado el 22-may-2009, 06:13 h. (0) Citar
Diario de Hiruma Naru – Carta numero 2
Primera y Segunda noche de juego

Era un día como cualquiera en la gran muralla, los guardias iban y venían. Las escaramuzas de criaturas golpeaban como olas en todo momento y del mismo modo eran exterminadas.
Fui llamado para salvar mi honor y poder terminar mi gempukku tras mi desafortunado fallo en la búsqueda de Kuni-san. Mi maestro estaba realmente molesto por ello, aun así pidió que se me diera una oportunidad de mostrar mi valía como cangrejo. Accedieron a ello debido a que otros samuráis no habían logrado su gempukku tampoco. No tengo que decir que me alegro saberlo, ser tratado como un ronin entre cangrejos era algo que no estaba dispuesto a soportar por mucho tiempo.
Había empezado a llover hace un par de días y me encontraba en una pequeña choza junto a un fanático bastante callado y un Hida que parecía estar enfermo, no dejaba de toser y rascarse. Todos estaban sumidos en sus pensamientos hasta que llegaron dos samuráis más. Un Hida que no paraba de quejarse por estar allí con nosotros y el otro lamentablemente y gratamente a la vez era un Hiruma, lamentable por que otro miembro de la familia fallara miserablemente pero grato por ser un miembro de mi familia. Todos estaban callados a excepción del molesto Hida que no paraba de quejarse por no estar en la muralla cumpliendo su deber o estar aplastando onis... suerte que fue interrumpido por otro integrante de nuestro bizarro grupo. Un unicornio se hizo presente ante nosotros. Pude notar como el pobre samurai tenia frío y estaba completamente mojado tras pasar una vida en el desierto. Llevaba consigo una caña de pescar y un pequeño tambor. Estoy seguro que no soy el único que se sorprendió con ello. Al igual que el resto permaneció en silencio, silencio que fue interrumpido rápidamente por una samurai-ko Grulla. Entró junto a otra de mirada tímida y algo asustada. Lo que suele pasar a cualquiera que visita la muralla por primera vez. Al igual que el Hida la primera le decía a su aprendiz que era un error que estuviera con nuestro grupo por diversas razones que solo a una pomposa grulla se le podría ocurrir. Finalmente dejo a su aprendiz y se marcho. La samurai-ko era un shugenja por los pergaminos que llevaba consigo. Era una mujer tan tímida como atractiva. Aun así no le salvaría en la muralla. El silencio volvió a reinar hasta la llegada del último miembro. Se presento Kuni Kalli-Sama y su aprendiz. Creo que todos tuvieron la misma duda al verlo entrar. ¿Que oni lo mastico y escupió dejándolo así? El hombre tenia cicatrices en todas partes, por suerte se sentó lejos de nosotros al ser dejado por Kuni-sama. El silencio volvió a tomar el control de la choza.
Minutos mas tarde pudimos escuchar la llegada de Hida Bikomi-sama. Seria el encargado de organizarnos para defender la muralla. El cangrejo se quejaba por perder el tiempo en nosotros... "el grupo de perdedores". Le pregunto al unicornio por un par de samuráis que pertenecían a su mismo clan y no estaban presentes, el samurai del desierto se presento como "Samir", no me fue difícil comprender que tenia un nombre gaijin, no podía ser mas extraño el grupo. Luego de la respuesta del unicornio, Hida-sama nos llevo a otra choza donde un Kaiu terminaba de clavar una cama sobre otra separada lo suficiente como para que pudiéramos dormir ocupando el mínimo espacio posible, nunca se sabe con que locura ingeniosa saldrá un Kaiu. El lugar había sido un almacén antes de nuestra llegada y las ratas tenían un festín. Creo que solo la Doji se sintió asqueada del lugar. Los demás solo queríamos dormir un poco. Hable un poco con Hiruma-san mientras observaba que el tipo de las cicatrices dormía en el suelo y no decía nada en absoluto. Comenzaba a parecerme algo tétrico. El unicornio saco su tambor y empezó a hacerlo sonar sin entonar nada melódico, le preguntaron por que lo hacia y solo respondió "para ahuyentar los malos espíritus", fue una de esas situaciones donde no queda mas que reír por lo irónico que era... ¿malos espíritus en la muralla? era obvio que el unicornio aun no comprendía donde estaba parado. El ruido del tambor seso cuando empezó a hablar en un lenguaje extraño que alguna vez escuche en las tierras del norte, permanecía arrodillado hablando mientras hacia extraños movimientos. Creo que todos nos esforzaron por dormir aquella noche. Un par de horas mas tarde nuestros sueños se vieron interrumpidos por la alarma de Oni. Me levante lo mas rápido que pude para encontrar al Hida con el don de quejarse armándose hasta los dientes, de seguro no era la primera vez que le pasaba. Fue el primero en salir y en terminar su existencia aquella noche... al salir corriendo hacia la puerta pudimos ver que un Oni de mas de 3 metros estaba justo afuera. Hida no tenía nada que hacer, vimos como un trozo de su cuerpo era arrancado por la criatura mientras caía inerte fuera de la habitación. Todos salimos a luchar con la bestia y aunque nuestros ataques eran inútiles logramos distraerla lo suficiente como para que los arqueros dispararan una rociada de flechas y le dieran fin. Pronto volvimos a dormir... tras la muerte de Hida y la destrucción del Oni fue aun más difícil lograr dormir un poco.
Al siguiente día nos levantaron para empezar la guardia en la muralla. Seguía lloviendo y Bikomi-sama nos llevo a una sección para armarnos. El tipo tétrico le pidió algo de jade cosa que también hice... de alguna forma lo pensó poco y sencillamente nos regalo lo pedido. Al tomar nuestros puestos Iuchi-san volvió a tomar su tambor para hacerlo sonar intentando espantar los malos espíritus de la muralla, además de sacar algunos inciensos. Todo esto sin mencionar que en la choza volteo su ropa... no se que cosas le habrán ocurrido en el desierto pero el unicornio demostró estar algo lunático. Mientras estábamos allí hablábamos poco, creo que todos querían estar concentrados para salir ilesos ante la más mínima amenaza. Escuchamos unos ruidos bajo la muralla y vimos a una criatura que parecía un hombre destrozado por la mancha... pedía que lo dejáramos entrar. Miramos al guardia más cercano y nos dijo que lo dejásemos en paz, esa criatura se había vuelto una leyenda en la muralla. No estaba manchada, decían que algún kami lo mantenía a salvo de la mancha. Había sido un Otaku antes de ser lo que era, se había enamorado de una mujer que le negó el amor a lo que se interno en las tierras sombrías. Al no poder hacer nada nos dedicamos a observar al ser bajo la muralla. Note que saco una flauta con la que empezó a tocar una melodía triste. No entendí si era algún hechizo pero algunos cangrejos e incluso el hombre tétrico que estaba en el grupo fueron absorbidos por la melodía y empezaron a llorar. Vi a Hida Kanameshi-san caer al suelo para retorcerse por algún extraño motivo. Reaccione lo mas rápido que pude y dispare una flecha al ser que tocaba bajo la muralla, aunque interrumpí su canción la flecha por alguna razón reboto antes de alcanzarle. Realmente algún kami lo protege... después de eso se alejo de la muralla y no lo volvimos a ver.
Un Kuni paso controlando la mancha de los que estábamos allí, todos estaban bien hasta que pincharon a Hiruma-san... como un cerdo a punto de ser asesinado el bastardo empezó a gritar de dolor por la picadura de jade, dos guardias lo tomaron y se lo llevaron rápidamente. Otro miembro del grupo que perdíamos.
Minutos mas tarde pudimos oír gritar a un guardia a lo lejos pero no podíamos hacer más que imaginar que ocurrió lo mismo que con Hiruma.
Un Hida anciano se nos acerco mientras esperábamos que algo ocurriera. Hablaba solo. Recordaba el pasado cuando bajo la muralla crecía pasto y lo repetía hasta el cansancio de un modo triste... parecía perdido recordando y sumiéndose cada vez mas en su tristeza. Un guardia se nos acerco y nos dijo que el anciano estaba loco. Cuando todo parecía tranquilo el viejo se lanzo de la muralla. Vimos como se quebró varios metros mas abajo... lo único que pude notar es que dejo caer un saco mientras saltaba. Poseía alguna especie de semillas. Hida Kanameshi-san se me acerco y dijo ver al pobre anciano cavando débilmente en el suelo mientras moría lentamente por sus heridas. No sabia que pensar... la devoción del pobre hombre por ver la muralla sobre un suelo verde lo llevo a dar su vida para plantar una semilla...
Cuando menos lo esperaba el viejo se levanto convertido en un zombi, mientras corría reaccione lo mas rápido posible y le di con una flecha que termino su carrera. Al caer empezó a arrastrarse poco a poco. Nuestro compañero Iuchi saco uno de los amuletos que llevaba consigo y de la nada apareció un muro de fuego que termino con el zombi del anciano. Todos lo miramos sorprendidos por la extraña magia. Creo que la persona que sorprendió mas fue a Doji-hime por que lo miraba de una forma extraña, "¿amor a primer hechizo?" la verdad no entiendo demasiado a los shugenja. Por un momento lo pensé bien y fue de lo mas bizarro, ¿una Doji enamorada de un Gaijin en la gran Muralla? desde el comienzo sabia que vería cosas extrañas en ese lugar pero aun así las fortunas lograron sorprenderme...
La muralla estuvo tranquila un momento hasta la llegada de una horda de trasgos junto a un Troll. Cuando se acercaban los Kaiu corrían organizando el aceite hirviendo, ballestas y una gran cantidad de aparatos defensivos. En menos de un parpadeo alcanzaron la base de la muralla y el Troll que hacia girar una especie de saco nos lanzo a todos pequeños trasgos con largas garras que se clavaron en muchos de nosotros. La maldita cría de trasgo me alcanzo en el hombro y me mordió. Con un ágil golpe logre desprenderlo de mi y matarlo aunque me dejo mal herido. Vi a los Kaiu lanzando aceite sobre los tragos con lo que terminaron el ataque. Me senté un momento mientras observaba si el resto se encontraba bien. Un Kuni me ayudo con mis heridas mientras Hida Bikomi-sama se nos acercaba y nos enviaba de vuelta a la choza. Al igual que prisioneros dejaron dos guardias fuera de nuestro hogar e intentamos prepararnos para dormir. Iuchi-san me ayudo a terminar de curar mis heridas mientras el resto se acomodaba para dormir.
Extrañas visiones dominaron mis sueños... pude ver a muchos camaradas muriendo aquella noche.
Horas mas tarde Hida Bikomi-sama interrumpió con la cortesía de un cangrejo nuestro sueño para comenzar una misión. Le asignaron un grupo de caza para seguir a los tragos que escaparon de nuestra reciente refriega y nos llevaría con el. Algunos heimin entraron segundos mas tarde y nos vistieron con armaduras para la peligrosa misión. Hida Bikomi-sama nos llevo donde su grupo de cazadores. Constaba de tres arqueros Hiruma y un Fanático Hida. Un Kaiu nos acompaño bajo la muralla por los estrechos pasillos. En la salida un Hiruma estudio las huellas y determino el camino a seguir... comenzamos la caza. Caminamos un par de horas hasta dar con nuestra presa. Iuchi-san comenzó a tocar su tambor y me pidió que hiciera sonar la cuerda de mi arco para ayudarle a espantar los malos espíritus... no me negué a darle el gusto a mi lunático compañero. Hida-sama nos hizo terminar con el ruido para organizar el ataque. Al verme con arco me escogió para estar en el flanco izquierdo junto a los otros Hiruma, Iuchi-san y Doji-hime estarían en el flanco derecho lanzando hechizos. Nuestro amigo Ideku el Fanático que no hablaba mucho iría junto con el Fanático al servicio de Hida-sama, nuestro amigo Hida Kanameshi-san iría junto a el tétrico hombre que se hacia llamar Kyo y Hida-Sama. Los grupos de combatientes cercanos se dividirían para separar a los trasgos que entre la multitud tenían un Troll. Al iniciar la escaramuza nuestro amigo Gaijin saco un pergamino y lanzo nuevamente el muro de fuego que esta vez era más grande. Debo admitir que a pesar de ser un lunático era grato tenerlo de compañero. Su hechizo causo pánico entre los trasgos y los desordeno por completo. Doji-hime invoco un rayo de los cielos y tumbo a varios enemigos. Junto a los arqueros lance la primera rociada al Troll, los bushis corrían frenéticos al combate, era increíble ver al par de Fanáticos entrando en la refriega. Corrían totalmente controlado por su furia Zen. A medida que los trasgos salían de entre las llamas comenzaba a atacarnos y por más que golpeaban a los Fanáticos no lograban más que enfurecerlos para lograr que fueran destrozados. Al momento de lanzar la segunda rociada el maldito arco que saque de la muralla se rompió. Por alguna razón las fortunas me habrán castigado. Saque mi katana y guiado por la ira de mis ancestros corrí para entrar en el combate cuerpo a cuerpo. Al momento de entrar en la multitud una luz encegecedora estalló de Doji-hime, los trasgos quedaron aturdidos al momento de comenzar a matar a las malditas criaturas. En ese instante pude notar que Kyo luchaba con una katana rodeada de llamas mientras se movía de un modo impresionante, el bastardo parecía moverse mas rápido que nunca al atacar a las pequeñas criaturas, tal vez llevado por su ira la verdad no lo se. Los trasgos al recuperarse ya estaban muy disminuidos por lo que no significaron una gran amenaza. La refriega termino y caminamos unos metros para regresar a la muralla. Hida Bikomi-sama se veía satisfecho con nuestro trabajo y comenzó a tomar una actitud distinta con nosotros. Después de todo ¿Que mejor forma de conocer a alguien que en un combate en las tierras sombrías? todo cangrejo a de aprender eso desde pequeño. Volvimos tras la muralla a nuestra choza. Hida-sama nos dio dos días para descansar y precisamente eso fue lo que hicimos. Antes de dormir prepare algo de te con polvo de jade para intentar tener sueños tranquilos en nuestra primera noche de descanso, todos aceptaron exceptuando Hida Kanameshi-san que parecía tener algún problema con el te, incluso Kyo bebió con nosotros aquella noche... aunque se lo bebió todo... el tipo esta obsesionado con el jade. Desde los primeros encuentros al ver el jade su rostro parece cambiar totalmente y se arroja al suelo por cualquier trozo aunque sea diminuto. Doji Hiyorico-hime que parecía durmiendo interrumpió su sueño por beber un poco de te, volví a prepara el segundo plato para la samurai-ko... a pesar de ser grulla comencé a comprender que era un compañero en nuestro bizarro equipo. Comenzaba a agradarme la joven samurai-ko.
Todos logramos dormir placidamente, no placidamente como seria dormir en una cama grulla si no placidamente de no tener pesadillas durante la noche como es común en la muralla.
Pase el resto del tiempo distrayéndome y caminando con cuidado para no toparme con la Kaiu-san de la mirada triste... no paso mucho tiempo desde el día que le falle y no quisiera tener que ver su tristeza nuevamente.
Al terminar nuestros días de "descanso" Hida Bikomi-sama nos reunió para volver a la muralla. Tras este tiempo los ánimos eran diferentes. Aunque las tierras sombrías no lograran quitarte tu alma lograrían quitarte al menos el ánimo de vivir. Iuchi san cuando tocaba su tambor lo hacia cada vez mas lentamente como si comprendiera que era inútil intentar espantar malos espíritus en la muralla. Kyo seguía tan solo como siempre, no se que le abran hecho al pobre hombre pero sea lo que sea acabo con su gusto por estar acompañado. Ideku nuestro amigo Fanático salía cada cierto tiempo para... la verdad nunca nos lo decía. La mayor parte del tiempo hable con Hida Kanameshi-san... aunque me hubiera sido grato saber algo mas sobre las pomposas tierras grullas Doji Hiyorico-hime parecía mas interesada en conocer a Iuchi-san que a cualquiera de nosotros... Tampoco hable mucho con Iuchi-san ya que intentaba alejarse de Doji-hime... pocos podrían comprender como lograríamos terminar nuestro gempukku... ni yo lo sabía.
Estábamos de vuelta sobre la gran muralla haciendo guardia... tome otro arco y me asegure que no fuera a romperse. El tiempo pasaba lentamente mientras observábamos la desolación del sur. A cada momento sentía el piquete de una aguja de jade en mi espalda. Ocurría tantas veces que me acostumbre a ello.
Nuestra tranquilidad se vio interrumpida por el grito de un guardia. Gritaba "Abunai!!" mientras señala el cielo. Agudice la vista y vi a unas extrañas sombras sobre nosotros. En menos de un parpadeo ocurrió una tragedia. Las criaturas voladoras descendieron velozmente acabando con varios guardias. Al agacharme para no tener la misma mala suerte que los guardias cangrejo pude ver como la vida abandonaba a Doji Hiyorico-hime... dos de las criaturas aladas descendieron brutalmente sobre ella para cercenarla a la mitad. Fue la primera vez en la que vi morir a un compañero... El ataque seguía sobre nosotros y algunas criaturas se dejaron ver. Sentí como una me observaba directamente quitando todo el valor de mi sangre guerrera. Me lance rápidamente al suelo cuando oí un chillido de una de las criaturas... el miedo se había apoderado de mi. Muchos cangrejos se escondieron al igual que yo... en ese instante vi a Hida Kanameshi-san caer al suelo y comenzar a retorcerse... Iuchi-san y Kyo también saltaron al suelo y se escondieron lo más que pudieron para evitar ser atrapados por uno de esos demonios alados. Ideku-san era el único que permanecía firme... pude comprender que el miedo a la muerte no era nada para el, recordé que gente como el eran entrenados para morir. El solo lanzaba golpes con su tetsubo cuando se le acercaban los demonios hasta que acabaran con su vida. Recordaba las historias de la gloria de mi familia sobre las tierras sombrías... al ver a Ideku luchando solo en ese minuto pude ver a todos esos mártires que dieron sus vidas por lo que era suyo. Mi sangre comenzó a hervir lentamente... no podía dejar que luchara solo. No podía seguir deshonrando a mis antepasados... pude escuchar la voz de mi padre llamándome a luchar y morir si era necesario. Tome el arco con firmeza y comencé a tensar la cuerda con la habilidad de mis antepasados. En la refriega pude notar que Iuchi-san estaba siendo llevado por una criatura al igual que le ocurrió a Ideku en el momento que deje de verle.... llevado por mis instintos lance una flecha rápidamente que hizo que la criatura perdiera fuerza y cayera... las fortunas no me acompañaban aquella noche... la bestia callo con Iuchi-san bajo la muralla. Kanameshi había salido de su extraño estado y ya se encontraba luchando a unos metros más al norte de la muralla. Me acerque al muro y por mas que intente percibir donde había caído Iuchi-san no logre ver nada entre la espesa oscuridad de aquella noche. Las bestias lentamente fueron derrotadas, la batalla había sido dura pero los cangrejos habíamos salido victoriosos nuevamente. Hida Bikomi-sama había estado luchando unos metros al norte. Al terminar el combate nos busco para que la siguiente guardia se encargara del resto del turno... una guardia maltrecha debe ser cambiada inmediatamente por la seguridad de todos. Antes de bajar volví la mirada al cuerpo de la joven samurai-ko caída en batalla. Aunque había nacido grulla termino muriendo como cangrejo... tome su daisho y se lo entregue a Hida Bikomi-sama para que fuera entregado a su maestra. Al volver a la choza encontramos a Iuchi-san y a Ideku... ambos habían caído frente a la muralla y no podía ver nada según dijeron. Ideku logro agudizar la vista y ver una puerta a los túneles bajo la muralla donde un Kaiu los esperaba. Cuando intentaban meterse bajo la muralla recibieron disparos de flechas y se les apareció un Oni que trabo la puerta del lugar donde se habían metido... el bastardo tomo la puerta y no permitía que la cerrasen. Ideku le aplasto la mano con el tetsubo y logro que cerrasen la puerta... Ambos estaban mal heridos y serian atendidos por los Kuni. Mientras hablábamos Hida Bikomi-sama irrumpió en la habitación del modo usual que lo hacia y nos dio ocho horas para descansar. No había un mejor regalo en ese momento. Ideku no estaba tan herido y decidió salir de la habitación para hacer algo... la verdad nunca dice demasiado. Yo tome algo del polvo de jade y salí a intercambiarlo por te con algún Yasuki. Además conseguí un sombrero de paja para evitar la lluvia que nunca terminaba. Comenzaba a creer que moriría ahogado antes que destrozado por alguna bizarra criatura. Al volver a la choza y secar mi ropa Doji-sama entro molesta... creía que los grulla eran mas tranquilos pero parecía que algún cangrejo la había poseído... estaba molesta por la muerte de su alumna y quería que alguien respondiera por ella. Después de ser guardia de la gran muralla toda la cortesía no sirve de nada y a nadie le importo la opinión de la Grulla. Me molesto que no se enorgulleciera por la honrosa muerte de la joven samurai-ko... dio su vida por el imperio protegiéndolo de las tierras sombrías. La grulla al no encontrar respuesta decidió marcharse refunfuñando. Después de eso tuvimos una noche tranquila.
Al siguiente día ocurrió lo que tanto desee que no ocurriera... Kaiu Yasuko-san apareció en nuestra habitación. No pude levantar la mirada para verla a los ojos. Sus ojos me recordaban el día que falle mi misión y preferí no decir nada. Ella noto mi presencia pero parecía no importarle. Sus ojos aun guardaban la melancolía de la muerte de Kuni-san. Nos ordeno que nos preparemos para entrar en los túneles bajo la muralla. Necesitaban ayuda para que centinelas los protegieran mientras colocaban algunas trampas extras en una zona bajo la gran muralla. La seguimos y nos reunimos con otros Kaiu. Al entrar pasamos por muchos pasillos que habían cambiado su forma y dirección en comparación con la vez anterior que habíamos estado allí. Tras un largo caminar llegamos a la zona que querían preparar. Kaiu Yasuko-san nos envió varios metros mas adelante para prever algún ataque que terminara con los ingenieros. Ideku iba adelante mientas cumplíamos con la orden. De la nada escuchamos un repentino ruido que nos detuvo y la pared que estaba a nuestra derecha se abrió. Había muchos zombis que empezaron a caminar hacia nosotros desde la pared abierta. Rápidamente lanzamos algunos golpes a los corruptos hombres. Tras ellos había muchos mas en las sombras. Iuchi-san comenzó a gritar que nos retiráramos... que moriríamos si nos quedábamos ahí luchando contra la horda de zombis. Al ver que todos empezaron a correr les seguí de inmediato. Al llegar a Kaiu Yasuko-san le dijimos del hallazgo y se vio sorprendida... de inmediato vimos la horda de zombis que iba tras de nosotros y todos empezamos a correr. Kaiu Yausko-san me detuvo y pidió ayuda para activar una trampa que terminaría con algunos de ellos. Me coloque frente a una palanca que a la señal de la samurai-ko baje. El suelo se abrió y descubrió una serie de tetsubos gigantes que giraban... la palanca que activo ella abrió el techo y rocas cayeron sobre los zombis... muchos quedaron atrapados y fueron aplastados, pero eran demasiados y la trampa no seria suficiente... salimos corriendo y me dio la orden de guiar a todos por el túnel por el cual alguna vez estuve con ella mientras ella activaría otra trampa con la ayuda de Iuchi-san... sabia que no podía fallar o quedaríamos atrapados... por un momento me vi perdido pero sentí que uno de mis ancestros me señalo la dirección que resulto ser la correcta. Al correr una larga distancia una pared se abrió de la nada y me golpeo derribándome... Kaiu Yasuko-san e Iuchi-san salieron tras ella y nos dirigió a la salida. La mirada de la samurai-ko había cambiado... parecía preocupada, como el resto de los Kaiu que además estaban desconcertados por el hallazgo. Nos devolvimos a la choza para descansar tras la horrible experiencia en los túneles. Iuchi-san nos contó lo que ocurrió cuando se nos separo en los túneles... Kaiu Yasuko-san le había pedido ser carnada para guiar a los zombis a una trampa, y precisamente eso hizo con ayuda de un hechizo con el cual voló a través del túnel y logro que le siguieran. Dijo ver que una gran Roca cuadrada cerro el camino donde estaban ellos y se escucharon ruidos tras ella... sea lo que sea había acabado con el ruido de los zombis. Mientras hablábamos Hida Bikomi-sama se hizo presente y nos llamo para reunirnos con Kuni Yori-sama... sin pensarlo fuimos de inmediato ante el Daymio. Nos pregunto que era lo que había ocurrido. Se mostró pensativo ante el extraño suceso. Iuchi le informo que había visto el mon del escorpión en alguno de ellos y además un Moto. Ante esto el Daymio nos ordeno que volviéramos a los túneles y recuperáramos toda la información posible... con esto finalizaría nuestro gempukku... Volvimos a la entrada e Iuchi-san nos guió a través de los túneles. Estaba la misma piedra que cerro el camino a los zombis. Tras halar una palanca, la piedra se quito del camino y vimos el suelo lleno de zombis mutilados. La trampa había sido muy efectiva. Comencé a ver entre los zombis buscando algo que pudiera ayudarnos. Logre encontrar una carta en un Kaiu zombi... justo en el momento de tomar la carta uno de ellos se levantó... Nos vimos forzados a luchar entre las estrechas paredes... todos atacaron desenfrenados al zombis que de inmediato desplegó dos pequeñas alas de hueso y una especie de cresta ósea.. Intento asestarme un golpe pero no lo logro... Iuchi-san hundió su mano en un saco de polvo de jade para luego lanzar un golpe a la criatura. Nuestro amigo el unicornio demostró su habilidad con las manos lastimando a la criatura con un golpe letal. La bestia respondería con furia ante el ataque... por la mirada que tenia en Kyo sabia que le atacaría pero actuó rápido... se roció el polvo de jade con lo que espanto al zombi. Volvió la mirada a Iuchi-san y lo tomo de la ingle rápidamente. Con los movimientos del combate la mayor parte del jade roseado cayo al suelo y el Zombi concentro su ira nuevamente en Kyo al cual tomo del pecho. Ideku no se quedo atrás y lanzo un mortal golpe con el tetsubo para devolverlo al suelo. La bestia estaba decidida a dejar marcado a alguno de los que habían apresado, soltó a Iuchi-san y cuando se disponía a caer Kyo con un rápido movimiento saco un pendiente de jade y se lo enterró en el brazo, la bestia no soporto el dolor y lo soltó cayendo sin lograr vengarse. Antes que se dispusiera a levantarse Iuchi-san corrió contra el hundiendo nuevamente su puño en jade y lanzando un mortal golpe contra la cabeza de la criatura. Otro golpe mortal del Shugenja que le destrozo el cráneo y acabo con el Zombi. Rápidamente tome la carta y la examine sin comprender que era. Se la pase a Iuchi-san y la leyó en voz alta. Era un mensaje del Kuni que tuve que buscar y no encontré, iba dirigida a Kaiu Yasuko-san y hablaba de un ejercito que atacaría la muralla en pocos días... ambos estaban metidos en un complot para destruir la gran muralla... me alegre de no haber encontrado nunca al bastardo en ese momento. Ideku me pidió la carta para revisarla junto a Hida Kanameshi-san... usando sus habilidades de guerra comprendieron que la carta traía un informe del tamaño del ejecito agresor. Rápidamente salimos de los túneles y nos presentamos antes Kuni Yari-sama. Tomó toda la información recopilada y nos asigno una nueva misión, debíamos ir al norte de la muralla para unirnos al ejército de Hida O-Ushi-sama. Debíamos ayudar en la gran batalla. Mientras nos explicaba nuestra misión pude ver como unos metros a lo lejos Yasuko era amarrada y ahorcada por traicionarnos a todos. La vergüenza de haberle fallado se convirtió en ira rápidamente... ya no cargaría mas con el peso de ese fracaso...
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Enviado el 22-may-2009, 06:15 h. (0) Citar
Diario de Iuchi Samir – Carta numero 2
Tercera noche de juego, e introduccion a la 4ta noche retomada en 2009

A mis manos han llegado esta serie de pergaminos… Hiruma Naru-San me los a otorgado, parece ser una especie de registro y debo suponer que debo continuarlos. Es una idea astuta, así tendremos un recuento de cuantos de los nuestros han perecido en… bueno, el transcurso de nuestras responsabilidades otorgadas.
Pero que modales los míos, Samurai lector. Me presentaré, soy Iuchi Samîr, un Shugenja del clan unicornio, así es… puede que sea un nombre extraño para la mayoría, sin embargo, tengo mis razones para ello y no te dejes engañar…son muy buenas razones, pero me distraigo como siempre… claro, esa es otra historia.

Yasuko-san había sido ahorcada hace relativamente poco tiempo, nosotros habíamos terminado de completar una parte de nuestro deber y terminado nuestro Gempukku. Hace falta que describa a “nosotros”?... claro que sí! No dejare que te quedes con la impresión de un cangrejo, solo porque escribió un pergamino antes que yo.
Estábamos “nosotros” en la muralla del carpintero, terminando nuestra rutina. La lluvia no terminaba nunca y la moral seguía tan baja, que mas podrías pedir a un grupo de samuráis mal vistos por toda la muralla?.
Sentado y mirando al cielo, ocupado de mis asuntos mientras me empapaba sin escapatoria. A mi izquierda, a unos metros estaba Kyo.
Armado con su No-dashi, el aprendiz de cazador de Brujas no hablaba con nadie casi nunca, solo le he visto hablar mucho con su Maestro Kaki-Sama el cazador de brujas. Sus actitudes siempre me dan mala espina, su mirada me da mala espina, su horrible apariencia llena de cicatrices en la cara me da mala espina, su evidente desquiciamiento hacia el Jade me da mala espina… la verdad intento no mirarlo mucho, porque me da mala espina.
A su lado, un cangrejo de gran estatura vigila con sus tetsubo en la mano. Hida Kanamishi es su nombre, antes no comprendí como podría ser que Kanamishi estuviera en la misma condición que el resto de nosotros, parecía ser un gran guerrero y lo era, sin embargo a veces sufría unos ataques muy raros en los que temblaba mucho, la enfermedad de los iluminados parecía atormentarlo y tal ves esa era la razón por la que estaba aquí.
A mi derecha estaba Hiruma Naru, un explorador amante de las hojas de te. Casi en cada retorno, Naru preparaba te para todos. Bueno, aunque a veces ni podía ver a Kyo… unos pequeños conflictos entre ellos, pero se resolvía rápidamente con un par de miradas.
Y alejado de nosotros, yace el marcial Hiruma Ideku, de él solo que en batalla parece como si los mismos kamis hicieran posesión de su cuerpo. El tipo vive para el combate, su extraña personalidad es indescriptible, pues se limita a luchas y la mayoría de las veces pasa de socializar con los demás.

Volvíamos de la muralla ese día, nos íbamos a nuestros aposentos. Un frió lugar confeccionado de roca sólida, camas extrañas, una encima de otra y uno que otro roedor de ves en cuando… pero no podía ser peor que ver a todos esos onis atormentando la muralla. La verdad comenzaba a acostumbrarme a nuestro lugar de descanso. Ideku se había ausentado, no volvía junto con nosotros, la verdad nunca supe a donde se dirigía.
Un fuerte golpe en la puerta, Naru-San se dirige a abrir mientras los demás le seguimos con la mirada. Un guardia le espera bajo el portal, tras su enorme armadura nos contempla a todos, con grave vos le pide al Hiruma que se aleje para dar paso a nuestros nuevos compañeros.
Tras el enorme cangrejo, se asoma la primera silueta, un joven Bushi unicornio y de la familia Shinjo según pude reconocer. De largos cabellos y mirada muy serena, el bushi se nos presento como Kaharu. La segunda persona en entrar fue una Samurai-ko Shinjo, también muy joven. Shinjo Murasaki parecía estar siempre sonriente, carácter simpático, como el mío antes de llegar aquí. Le siguió otro Shinjo, llamado Akira, este era muy joven, no dijo muchas palabras. Después, un hiruma, supuse por sus ropas… Hiruma _____, parecía conocer a Naru-san, ellos conversaron un rato, pero no oí muy bien sus palabras. Por ultimo se presento Kuni _____,. Evidentemente Shugenja del cangrejo, debo mencionar que todos en la sala parecían estar asombrados ante su presencia, definitivamente la fortuna Benten le había bendecido.
Tan pronto como el guardia se fue, Ideku regreso con aspecto muy agotado… trate de preguntarle que le había sucedido, pero me respondió con un rotundo “no te interesa”, nunca ha sido muy sociable como explique anteriormente. Los unicornio se acercaron a mi. Claro que si, con este grupo y sus caras no muy amigables era de esperarse. De inmediato me presente ante los dos. El primero, Kaharu, parecía estar asombrado por mi nombre, sabia que era precedencia Gaijin, y antes de que pudiera seguir su interrogatorio, le confesé que era una historia que algún día le contaría con mas detalle. Mas de cerca note un extraño tatuaje en la frente de Murasaki, parecía ser un pequeño diamante verde, tan pronto se percato de mi mirada, ella me explico que daba buena suerte. Me asombre de tan extraña resolución, no pude evitar tocar el tatuaje…ahí fue cuando las visiones empezaron de nuevo.
“Durante la confusión de las imágenes en mi mente, puede divisar a lo lejos lo que parecía ser una llanura verde, Murasaki esperaba en silencio y pronto Kaharu-San se situó junto a la Samurai-ko, lo que divisaba parecía ser un encuentro”

Pronto volví a poseer control de mi cuerpo, y me aleje de ella tapándome los ojos… Aunque seguían mirándome me excuse de estar cansado y me dirigí a mi cama, me tape con la única sabana que tenia y cerré los ojos… no me gustan las visiones, no las soporto, digan lo que digan es un verdadero problema… este lugar me llenaba de pesadillas y malestares, un lugar maldito sin duda, lleno de espíritus malignos…quisiera estar lejos de aquí, en el desierto, observando las estrellas…como me gustaría volver a ver las estrellas una ves mas… me quede dormido…
En mis sueños, mi abuelo me decía que me concentrara, que me alejara de las creencias y me centrara en la magia. Paciencia, siempre paciencia.

En la mañana siguiente, como de costumbre, Hida Bikomi-Sama quien estaba “a cargo” de nosotros entro en nuestros aposentos. Los mas experimentados, literalmente saltamos de nuestras camas (Excepto por Kyo, pues prefería dormir siempre en el piso) ante su llegada. Como de costumbre, también ladro nuestras siguientes ordenes, las que consistían en movilizarnos hasta el norte de la muralla, después de desayunar algo rápido. Sin mas, nos dieron algo de raciones para el viaje tras la muralla, un viaje largo y poco grato nos esperaba, los demas samurais cangrejo nos miraban recelosamente… eramos la vergüenza de la muralla y nos lo hacian mirar con empujones “accidentales”. Tratamos de seguir sin causar mayores problemas, pronto comenzo a llover. La lluvia extrañamente quemaba, no me di cuenta de cuando ocurrio… pero todos comenzaron a correr para cubrirse de la mortal lluvia. Nos ocultamos bajo un pequeño techo, que parecia estar diseñado para estas situaciones… una ves que la lluvia ceso, seguimos nuestro viaje.
Mas adelante parecia que varios samurai centraban su atención bajo la muralla. Nos acercamos a ver, y reconocimos a la criatura manchada que antes vimos…bueno, medio manchada, pues según decian los rumores, una ves fue un samurai y ahora estaba protegido por una fortuna que impedia corromperlo. Mientras los samurais de turno le arrojaban víveres, el extraño sujeto parecia estar satisfecho y como no…antes de irse, tomo una ves mas su flauta, interpretó una melodía y después simplemente dio media vuelta para irse nuevamente a las planicies de las tierras sombrias como si fuera lo mas normal del mundo… me senti aliviado con su musica, de echo fue de gran ayuda para continuar y olvidar un poco el horrible paisaje en que me encontraba.
El resto del dia consistio en viajar por la muralla, nuestro grupo llego a su primer destino. Ante nosotros, el guardia cangrejo sostenia su tetsubo y como ya es de suponer, no estaba muy contento con nuestra llegada...
Kyo se hacerco para hablar con él, le pidio un poco de jade y al parecer no tuvo mucha suerte… son cosas que suceden cuando tu caravana no es la mas popular, ni la mejor reconocida.
El tipo se nos presento como Hida _____, cerca de él estaba un joven bushi al que llamaba ______ … curioso, parecia ser tan perdedor como nosotros.
______ intentaba prender fuego, por lo que pude ver, su fogata se limitaba a un monton de falsas esperanzas por secar nuestra ropa. Menos mal, Naru-San le ayudo y rapidamente obtuvimos un buen fuego. Como es costumbre de nuestro amigo, el explorador Hiruma, preparo una gran cantidad de Té. Kuni ____ ofrecio compartir su té conmigo, bueno obviamente acepte. Ambos guardias parecian estar mas contentos ahora, al menos ya nos dirijian mas la palabra. Por otro lado, el nuevo compañero Hiruma ____ parecia estar fumando. Recorde ese olor de inmediato, era tabaco, verdadero tabaco de tierras Gaijin. Una extraña costumbre si consideramos que es una cangrejo después de todo… pero quien soy yo para hablar de costumbres extrañas, parece que la misma forma en que respiro, les parece extraño a la gente aquí en Rokugan.
Hida _____ se acerco a Hiruma_____, en un abrir y cerrar de ojos ambos fumaban contentos de la vida. Prestando un poco mas de atención, pude ver como Hida le regalo una bella pipa, el nivel artesania del objeto parecia tener valor, tal ves confeccionada por algun kaiu. Quien diria que estos tipos podrian hacer murallas hasta en sus pipas, ese aspecto tenia el objeto si me lo preguntas.
Terminamos de beber té y ya era hora de continuar con nuestros deberes. Nos paramos en la muralla y empezamos la guardia. Samurai, este lugar es tan increíble como tambien peligroso. Es difícil estar aquí, caminando sobre la fria piedra, la lluvia sobre nosotros, las miradas serias y poco amigables, los gritos mas alla de lo que tus ojos creen ver, un horizonte oscuro y misterioso parece llamarte. Aprendo de estos cangrejo todos los dias a mantenerme vivo, ante las sombras, las miradas siempre firmes y orgullosas y ante el enemigo, desatar la furia castigadora sin piedad. Luchar como si cada dia fuera tu ultima batalla, que puedo decir samurai, este lugar es aterrador.
Como ya estabamos de pie y observando, me dedique a hacer algo realmente productivo. Comence a tocar mi tambor tan fuerte como pude, cada ves que lo hago, me miran como si fuese el visitante mas indeseado que pudiera haber llegado aquí. Si claro, pero sabes que samurai? Solo puedo decirles… Ingenuos!, no puedes confiar unicamente en tu katana y en tu brazo, mas halla de lo que sus pequeños ojos se limitan estan los espiritus. Malignos todos en este lugar maldito por el mismo innombrable, todos ellos nos miran y nos desean lo peor, nos torturan con sus celos y solo los ingenuos no pueden darse cuenta… es por eso que este tambor nos ayudará, cada golpe del tambor aleja a los espiritus malignos. Puede que no lo entiendan, pero mi tambor se escuchara de aquí hasta las arenas ardientes si lo desea mi voluntad.
Hubo interes en Shinjo Kaharu y Murasaki-San, les explique a ambos el asunto, pero solo Murasaki parecia entender realmente mi devocion por lo que hago, como desearia que mis demas compañeros le dieran tanta importancia como ella. Una ves que acabe, saque un incienso y dije algunas plegarias mientras dejaba que la escencia se esparciera por el aire, una ves mas, solo la samurai-ko me ayudo.
En el lejano cielo, algo se aproximaba a gran velocidad. Unas bestias aladas atacaban la muralla, eran enormes, rostros como de lagarto y cuerpo de serpiente, sostenidas por sus membranosas y descuidadas alas, nos intentaron alcanzar con sus filosas garras.

Senti que alquien me quitaba el calor de mi cuerpo, me eche al piso sin poder atacarles, evidentemente el miedo hacia estragos en la muralla, en las mismas condiciones, Kaharu permanecia no muy lejos del resto. Hideku les esperaba con su tetsubo, mientras el panico parecia asolarnos, el cangrejo estuvo pendiente de uno en particular, hasta el momento del choque...

[Se escuchan los gritos de las bestian... ya estan llegando.............]

______

Pronto el siguiente relato, saludos
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