Historia de personaje: Ehpehtehcaremore.Enviado el 06-sep-2006, 16:05 h. (0) Citar[b]NACIDO ANTES DE LOS DOLORES, EN EL AÑO XXVI, MES DE JANDER, DÍA III, CON EL NOMBRE DE :
Ehpehtehcaremorer LIBRO XXXIV, FOLIO VII, PÁRRAFO II. CAPÍTULO II De la infancia e instrucción de Ehpehtehcaremorer y de por qué decidió ser Clérigo de Pelor.[/b] A la temprana edad de cuatro años (año XXII a.D.) su padre le regaló su primera maza pero él no tenía fuerza ni para levantarla. Por aquel tiempo Ehpehtehcaremorer se divertía con sus amigos jugando a ver quién era el más rápido; último nunca quedaba, pero ganar lo que se dice ganar, pues, tampoco, porque siempre lo hacía la misma persona, un niño llamado Ehjarekarl, aunque todos le llamaban Pegón, pues, se dedicaba a pegarle a todos los que venían de fuera del pueblo. Pegón y Ehpehteh se llevaban bastante bien, merendaban juntos, hacían carreras, guerrillas, etc. En el pueblo no todo el mundo veía con buenos ojos a Ehjarekarl, ya en aquel tiempo había racismo. Él era semi-orco y esa era una raza muy rara en un pueblo en el que predominaban los humanos. Realmente la familia de Ehjarekarl no tenía los mismos privilegios que el resto de las familias humanas. A pesar de todo, Ehpehteh y Pegón eran muy amigos, aunque cuando preparaban las guerrillas siempre lo hacían en bandos contrarios, pues, ambos eran jefes de su grupo: Ehpehteh, debido a su sabiduría y Pegón por su fuerza. Hasta el año XX a.D., con sólo seis años, Ehpehteh disfrutaba de la apacible vida en la Pradera de Chiquitistán. Fue entonces cuando empezó a ir a un colegio de monjas llamado C.P. Las monjas de la Pradera, en el cual adquirió conocimientos relacionados con el lenguaje, el cálculo, música, hostelería, etc. Allí estuvo interno hasta el año XII a.D., cumpliendo así los ocho años que marcaba la L.O.E.P. (Ley Orgánica XI/XXX a.D., de XXI de Pecador, de la Educación en la Pradera). Ehpehtehcaremorer fue un alumno ejemplar, sacaba excelentes notas en asignaturas tan difíciles y complejas como: Estrategias del combate I y II, Gramática Trasgoide, Literatura de los años bisiestos y por supuesto en la que más destacaba Metodología de las destrezas y sutileza con los ataques de toque cuerpo a cuerpo. Al acabar la primera etapa de su carrera Ehpehtehcaremorer fue premiado con una de las becas más grandes debido a sus excelentes notas y su gran sabiduría. Con el dinero recibido de la beca y los ahorros de sus padres, la familia Care compró en el año XII a.D. una casa tan bella que se dio a conocer en el pueblo, no como una casa cualquiera, sino como La casa, La casa de la Pradera, pues, no había ninguna otra en el pueblo que combinara semejante belleza y armonía en cuanto a estructura y decoración se refiere. Fue entonces durante las vacaciones del año XII a.D., cuando Ehpehteh empezó a adiestrarse con la maza pesada, aquella que le regaló su padre allá por el año XXII a.D. Al poco tiempo, finales del año XII a.D. y con sólo catorce años, Ehpehtehcaremorer recibió una terrible noticia: su padre había fallecido en un combate disputado en las tierras de Sinrith situadas al Sur de la Pradera de Chiquitistán. Esto entristeció durante mucho tiempo la vida de Ehpehtehcaremorer que ya sólo tenía a su madre, pues, allá en la Pradera, aparte de sus abuelos maternos, ya no tenía más familia; (música mu’ triste: niiiino niiiino, niii nino niii). A principios del año XI a.D., Ehpehteh empezó a trabajar en la biblioteca de la Pradera para sufragar los gastos que suponía mantener una casa tan grande, pero aun así no conseguía dinero suficiente, pobrecito. Cuando apenas llevaba dos meses trabajando en la biblioteca se produjo una revuelta en el pueblo. La gente quería echar a la familia de Ehjarekarl ya que según Torpedín, el gran sabio de la Pradera, éstos se habían adueñado ilegalmente de unas posesiones, vamos, que las habían robado a mano armada; por esta razón la familia de Ehjarekarl, y él mismo, fueron expulsados para siempre de la Pradera de Chiquitistán. La muerte de su padre, la expulsión de su íntimo amigo Ehjarekarl y, para colmo, el poco dinero que ganaba con el trabajo de la biblioteca llevó a Ehpehtehcaremorer a reflexionar muy profundamente sobre su vida y lo que debería hacer durante el resto de sus días. En el año X a.D., después de arduas reflexiones y tras haberlo consultado con su madre, decidió hacerse... Clérigo, pues, le entusiasmaban los temas relacionados con la Religión, el arte de la Guerra y la Sanación, y así, de esta manera, podría dar a su madre parte del dinero que ganaba mientras estudiaba la clase de Clérigo en el Templo del Dios Pelor (eligió el Templo de este Dios ya que era el más venerado entre los habitantes de la Pradera). Aun así, Clandermorerpeich, su madre, no quería que Ehpehteh se fuera de su casa, pues, era el único hijo que tenía. A pesar de todo Ehpehtehcaremorer decidió ingresar en la orden de Pelor en el año IX a.D. Durante su etapa de aprendiz de Clérigo empezó a destacar en conjuros como el crear agua, luz, o fuerza de toro, y por supuesto donde más destacó fue en los conjuros de curación, obteniendo posteriormente los dominios de Curación y Fuerza. En el año II a.D. fue ordenado Clérigo de Pelor habiendo alcanzado un gran nivel en concentración y conocimiento de conjuros siendo el primero de su promoción. Más tarde, habiendo llegado la primavera del año I a.D., y aburrido de la vida en el Templo del Dios Pelor, partió en busca de aventuras, como ya lo hiciera su padre, el gran Ehpehtehcarenaar, allá por el año XXVIII a.D. más o menos. No tardó más de un mes cuando conoció a un grupo de aventureros que, curiosamente, compartían en gran medida los mismos objetivos de Ehpehtehcaremorer. Por esta razón decidió unirse a aquel curioso grupo y llevar una vida de héroe al lado de todos ellos. Es aquí cuando realmente da comienzo la genuina y apasionante historia del Clérigo de Pelor: Ehpehtehcaremorer |
|
Historia de personaje: Ehpehtehcaremore.Enviado el 07-sep-2006, 11:26 h. (0) CitarCAPÍTULO III
De las apasionantes aventuras de Ehpehtehcaremorer, Clérigo de Pelor, y sus comienzos en el grupo. Todo empezó a finales del año I a.D., fue entonces cuando conocí a un grupo de aventureros muy “cachondos”, en concreto creo que eran tres: un ladrón llamado Kassúr, un druida raro “de cuyo nombre no quiero acordarme” y otro ladrón al que llamaban El Merda III. Aún recuerdo cuando me presenté. Me dijeron sus nombres y a continuación me preguntaron: ¿cómo te llamas? y les respondí: me llamo Ehpehtehcaremorer y Kassúr me dijo ¿Ehpeh qué? Yo le repetí mi nombre y acto seguido, un sujeto, individuo o cosa rara a la que ellos llamaban... “Master” ¿*∆Ж¶? me dijo: Po’ fale eeee..., bueno..., Petercáremor. Era la primera vez que me llamaban así y, la verdad, todavía cuando lo recuerdo me hace gracia, aunque hay que decir que hoy en día aún hay gente que no sabe escribir mi nombre (con lo fácil que es). Bueno, a lo que vamos, ¿QUÉ POLLAS HACÉIS? (Esta era la frase que más veces repetía una especie de voz en off al que “cariñosísimamente” llamaban Master). En fin, la verdad es que al principio me trataron muy bien, me decían: ¡¡Qué bien nos vas a venir pa’ echarnos unos cures!! Hay que señalar que mis comienzos en el grupo fueron lo que yo llamo “muy pero que muy tristes” ya que con el poco nivel que tenía casi que me limitaba a funciones de O. N. G., pues, sólo echaba Cures, conjuros como el Santuario para que no me pegaran, en fin, pos’ eso, mu’ triste, de ahí que, un año más tarde, fundara la O. N. G. Clérigos sin fronteras. En los primeros encuentros yo nunca veía de donde salían los enemigos, y tampoco los escuchaba, de ahí que me dijeran que yo era un autista y que además estaba tordo. Lo del Alzheimer vino más tarde; fui a lanzar un conjuro y se me olvidó como se tiraba. Estas cosas han sido mi tarea pendiente y he ido mejorando con el tiempo (hoy en día no estoy tordo, ni tengo Alzheimer, ni soy autista, aunque de vez en cuando vuela ese “fantasmilla” por ahí). Pero adentrémonos un poco más en las aventurillas propiamente dichas. Resulta que era un tranquilo día de Invierno. Lo primero que recuerdo es un increíble sarao que se formó en un andamio en el que trabajábamos. Éramos una especie de albañiles pero más bien en plan cutre, tú sabes. Lo cierto es que el andamio no ardía ni se cortaba ni ná, era un andamio vabrón. También había bichos mu’ raros a los que ellos llamaban Galartobúhos. Poco después fuimos asaltados por muchos orcos, por lo menos, por lo menos, unos doce. Al día siguiente no sabíamos dónde estábamos, al parecer en un campamento orco, pero éste ya no era el del andamio y, cuando menos lo esperábamos, fuimos asaltados otra vez por muchos orcos. Al final pudimos matarlos a todos pero hubo un compañero nuestro que murió en el intento, fue el pobre de Kassúr (Pelor lo tenga en su Gloria). Cabe destacar que en este día se unió al grupo un paladín (perdón, paladina, es que al principio creíamos que era un tío) su nombre era Ariadna y la primera impresión que me dio es que era un poco creída. Al día siguiente por la mañana estuvimos luchando contra un Terracón (una mezcla de terraza y balcón) ¿*∆Ж¶?, y os preguntaréis que por qué cito la batalla con el Terracón; pues, porque fue la primera vez que vi morir a un druida. A la mañana del siguiente día nos encontramos con otro druida, curioso, ¿no?, y para colmo éste también hacía las mismas tonterías que el otro, aun así decidimos dejarle agregarse al grupo, su nombre era Dinsclorzort. Así que el grupo quedaba constituido en esos momentos por cuatro personas Ariadna, paladina, El Merda III, ladrón, Dinsclorzort, druida, y por supuesto Ehpehtehcaremorer (sobran las palabras). Nunca olvidaré aquella mañana. Nos asaltaron seis perros del infierno, tres ogros y el drow, el resultado del combate fue lamentable. Como se podía esperar, Dinsclorzort cayó al suelo casi muerto, también cayó Ariadna, pero es que yo, YO, el “gran” Ehpehtehcaremorer, también caí; el único que medio salió vivo fue El Merda III. Al final los orcos nos hicieron prisioneros y nos encerraron en una cantera para trabajar como ¡¡¡¡picapedreros!!!!; ¡¡¡¡muy fuerte!!!! ¡¡¡¡con lo que nos gustaba a nosotros la construcción !!!! Y por supuesto, nos quitaron todas las armas, armaduras, pociones,... es decir, que nos dejaron en bolas, bueno algunos llevábamos “tapaggabos”. Fue entonces, durante nuestra estancia en la cantera de los orcos, cuando al fin pudimos comprobar que Ariadna era realmente una tía; unos orcos to’ bestias la violaron tres veces por lo menos, la verdad es que ella no oponía mucha resistencia, ¡arrr! A todo esto, nosotros no parábamos de ver pasar drows por la cantera, aquello parecía la pasarela Cibeles. Entonces llegó lo bueno, para intentar escaparnos se le ocurrió la feliz idea, no sé a quien, de romper las cadenas que llevábamos en los pies con uno de los picos con los que trabajábamos. Dinsclorzort, en vez de partir la cadena le partió la pierna a Ariadna, “¡¡¡muy bien!!!”, primer intento fallido. En el segundo intento Dinsclorzort hizo lo propio con El Merda III y también le partió la piennaaa, ¡¡¡aaaaarrrrr, qué dolor!! Desde entonces decidimos apodar al grupo como la COMUNIDAD DEL COJILLO, ya que Ariadna y El Merda III estuvieron varios días sin poder andar (mu’ triste). A partir de este momento es cuando, Ehpehteh, o sea, yo, empecé a tenerle odio a los orcos por como nos trataban los mu’.......¡¡¡¡¡*∆Ж¶!!!!. Luego rechacé que Dinsclorzort intentara partir la cadena de mi pie, no sé por qué, pero es que tenía un mal presentimiento. Finalmente pudimos escaparnos, pero los orcos salieron antes y nos bloquearon la única salida dejándonos encerrados como ratas. A todo esto, la cantera se iba inundando a un ritmo vertiginoso. Al comenzar la escapada, tuvimos un encuentro con una enigmática exploradora cuyo nombre era Queen Flowers, la verdad es que ella tenía buena pinta (como guerrera porque físicamente... CARISMA 7... muy triste, ¿no?,la verdad es que nunca he visto a nadie tan feo/a) pero, en fin, EL CASO (otra palabra muy usada por el Master ese), ella nos ayudó mucho desde entonces. Lo que ocurrió en los días siguientes lo resumiré un poco porque no pasaron cosas realmente interesantes o anecdóticas. Nos encontramos con un Dragón tetraplégico y mutilao’ con el cual hicimos un pacto: si encontrábamos su ojo nos daría una pista para poder salir de la cantera, lo encontramos, se lo dimos y el nos dio la pista “EL número con más suerte es el que en la ropa más mala pinta tiene” El 7. Pues, estuvimos probando todos excepto el 7; 6, no es; ni 1, ni 2, ni 3, ni 9, 5 tampoco. 7 número puto, hay que ser inútiles (s1 y s2, fórmula matemática con la que Dinsclorzort pretendió resolver éste y otros muchos enigmas que vinieron después, el resultado en todos ellos fue el mismo: muy deficiente). Después nos volvieron a salir unos perros del infierno, y la verdad es que yo lo pasé muy mal con esos perros perrunos, o ellos no me entendían a mí, o yo no los entendía a ellos; por ello también les tomé odio como bien consta en el diario: “Ehpehtehcaremorer odia a los perros que echan fuego”. Varios días después y siguiendo con la escapada Ariadna encontró la muerte a manos de una sombra un tanto rara, (fue un gran paladín, eh, perdón, paladina) y desde que ella murió yo vengo aborreciendo a las paladinas, no sé por qué. A los pocos metros nos encontramos con otro aventurero, en este caso un hechicero llamado Malark (High Quality de hechicero), por lo que ahora el grupo lo formaban cinco: Malark, hechicero, Ehpehtehcaremorer, sobran las palabras, Dinsclorzort, druida, Queen Flowers, exploradora, y El Merda III, ladrón. Poco después llegamos a una habitación donde había un martillo, el martillo del que tanto me habían hablado y que por fin teníamos en las manos, bueno al final lo cogió Dinsclorzort que era el único que tenía fuerza para levantarlo (¡¡¡¡ GRAVE ERROR !!!!); al poco tiempo llegamos a una sala que contenía unos enormes cofres, (ya teníamos el martillo que tanto tiempo habíamos estado buscando) abrimos algunos de ellos y cogimos alrededor de 60.000 monedas de oro (¡¡¡¡¡por fin!!!!!, ya podíamos decir que éramos ricooos). Empezábamos a divisar la salida de la cantera, pero... ¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOO!!!!!! tuvo que llegar Dinsclorzort y decir: “esperad, no os vayáis, que voy a hacer una cosa”, acto seguido le dijimos: “¿qué cosa?” y contestó: “una cosa, voy a darle un martillazo a una cosa”; JAMÁS se me olvidará aquella frase. Todos le dijimos: “pero, ¿para qué? si ya tenemos el martillo, y encima llevamos 60.000 monedas de oro, qué más quieres, ¿pa’ qué vas a hacer eso?” y replicó: “vosotros dejadme a mí que ya veréis”. Acto seguido le metió un “viaje” a la montaña que el muy (que Pelor me perdone por todo lo que voy a decir a continuación), que el muy PIII ¿*∆Ж¶? PIII ¿*∆Ж¶? PIII ¿*∆Ж¶? PIII la derribó, el muy PIII ¿*∆Ж¶? ES LO QUE TIENE, dijo el tal Master, (otra de sus grandes frases); como consecuencia perdimos todo el oro que llevábamos (60.000 p.o.) se me rompió la maza que había encontrado y menos mal que se salvó el martillo, o eso creo, en fin; es, o no es pa’ matarlo... el muy... ¿*∆Ж¶? Éste fue el primer gran agravio. Ya en la salida vi por primera vez –y mira que he visto cosas raras- un barco de papel que tenía un palo de palo(*2) (ojo al dato). Más tarde, tras matar a Eritíone (guardián de la salida que en realidad era un espectro) y fulminar algunos esqueletos al servicio de ella, conseguimos salir de la montaña y acabar con aquella apasionante aventura. En aquel momento la Comunidad del cojillo estaba formada por Malark, hechicero, Ehpehtehcaremorer, sobran las palabras, Dinsclorzort, druida, Queen Flowers, exploradora, y El Merda III, ladrón, en verdad, grandes aventureros todos ellos. _______________ 2 Uno de los múltiples “palabros” de nuestro Master. Hoy en día todavía se reafirma y dice que está bien dicho. En fin, habrá que darle la razón. |
|
Historia de personaje: Ehpehtehcaremore.Enviado el 10-sep-2006, 17:38 h. (0) Citar
CAPÍTULO IV De cómo Ehpehtehcaremorer hizo uso de su estrategia y origen de la famosa profecía. Regresamos a la ciudad y en una taberna nos encontramos con un hombre follao’ de la cabeza que nos fue preguntando el nombre uno por uno; al llegar a mí me dijo: y tú quién eres, y yo, en vez de decirle mi nombre, le contesté: tú no sabes quién soy yo. Lógicamente el hombre se quedó un poco rayao’. Después aceptamos una misión en unas alcantarillas en la que se nos aparecieron muchas ratas (unas como camiones y otras que parecían tener forma de cáscaras de pipas*3 ) y algunos licántropos. Todos ellos murieron a bolazos de fuego. También conseguimos acabar la misión. Después de darle muchas vueltas decidimos emprender una aventura en busca de un hombre que llevaba unos cinco días desaparecido en medio de un bosque muy frondoso. En el bosque tuvimos encuentros con un Oso-lechuza y ciempiés muy putos,... pero al final encontramos al dichoso hombre que resultó ser un bardo. La siguiente misión fue en unas ruinas raras, más bien aquello era un cementerio. Allí se nos apareció un personaje que El Merda III y yo conocíamos bastante bien. Era la paladina Ariadna, pero,... ¡¡¡si estaba muerta!!! Nadie comprendía qué coño hacía ella allí, pero en fin, tú sabes. De pronto Ariadna empezó a atacarnos y no tuvimos más remedio que matarla, pues, se había convertido en un muerto viviente, ¡¡qué asquito!! Luego fuimos a la abadía de los clérigos de Nerul. En el camino nos asaltaron la mayor cantidad de gente que yo he visto nunca: 18xGoblins, 4xOrcos, 4xOsgos, 1xOgro y 1xChamán. Aquí fue donde puse en práctica mis conocimientos en Estrategias del combate I y II, pusimos al Merda III de cebo (el era un ladrón y esquivaba de puta madre); casi todos los bichos se fueron a por él (iiiiiiiiiiiii, tis; iiiiiiiii, tis; iiiiiiiii, tis: sonido que hacían los bichos cuando se movían). Cuando los juntó a todos, les tiré una granda de mano y reventaron, bueno, no todos porque muchos de ellos se fueron a buscar setas en ese momento, lo cierto es que El Merda III lo esquivaba todo: mis granadas, las bolas de fuego de Malark, etc. A los pocos días estuve a punto de morir por culpa de unos muertos vivientes, fue entonces cuando hice La profecía : “Cuando el hilo de la vida de mi persona llegue a su fin, a la Tierra llegará el guerrero definitivo"(*5) Luego tuvimos un enfrentamiento con una Hidra a la cual matamos no una, ni dos, sino tres veces, es que era mu’ pesá la japuta. (Pelor, perdóname por lo que acabo de decir). Después tuvimos que ir otra vez a la abadía y cuando ya habíamos llegado al bosque me llegó un SMS de Pelor que decía: “El Huracán Peich(*6) va a pasar por el bosque” y así fue, lo asoló enterito, no dejó ni un arbolito en pie el vabrón. Poco después regresamos al pueblo y pude encontrar una armadura high quality. Jamás vi una coraza tan rara, tenía pelitos y unos cuernecillos que le salían de los hombros a la que bauticé como Coraza con Pelor (por aquello de mi Dios). Luego estuvimos en la torre de unos magos, bueno, en realidad, durante ese tiempo yo me había tomado unas vacaciones allí en la Pradera con mi madre, Clandermorerpeich y sólo estuve en aquella torre el último día; según el periódico La voz de La Pradera, me llegaban noticias de que mis apañeros lo estaban pasando bastante mal, pero también había rumores en el pueblo de que Queen Flowers se había convertido en una heroína (nada que ver con las drogas, no seáis mal pensados). _______________________________ *3El Master tiró un puñado de pipas en el tablero para representar las ratas y conforme las íbamos matando el vabrón se las iba comiendo. *4También llamado meta-juego, es decir, como el Master sabía lo que íbamos a hacer, la mayoría de los bichos se alejaron del Merda III de una forma un tanto misteriosa, por lo que Malark dijo que los bichos se habían ido a buscar setas, manda güevos. *5Según las últimas investigaciones realizadas en las diferentes universidades de Barbate podemos señalar que cuando Ehpehtehcaremorer escribió guerrero definitivo, en realidad se refería a su íntimo amigo el semi-orco Ehjarekarl. *6Los arbolitos que colocó el Master en el tablero fueron vilmente arrasados por un soplo proveniente de uno de los PJ’s (Yo), y a ese soplo le pusimos el nombre de Huracán Peich. |
|
1998, 2008 © Templo de Hécate. Juegos y videojuegos de rol y estrategia