El brujo de los tatuajes relucientes nos traerá más de un problema Lo prometido es deuda, aquí van nuestras andanzas en Neverwinter Nights 2, en el capítulo segundo. Al igual que en mi primera entrada, esta está llena de spoilers, así que si vas a jugar esta campaña, yo que vosotros solo me limitaría a ver las capturas.
Al volver de la caverna de los githyanki nos encontramos con que la emisaria de Luskan nos acusaba de genocidio en una pequeña aldea por la que pasamos persiguiendo a nuestros enemigos que se llamaba “Ascua”; la muy canalla quería extraditarnos a la ciudad condal para enjuiciarnos (y colgarnos de un palo), sin embargo Lord Nasher nos dio una oportunidad de defendernos permitiendo que nos convirtiéramos en el escudero de un noble de Noyvern, Sir Nevalle, para que dicho juicio se celebrará en Noyvern.
Los héroes de Noyvern a la búsqueda y captura de pistas que les exculpen de los horribles crímenes de Ascua
Así, con la ayuda inestimable de Sand, un hábil mago vendedor mercachifles aunque algo egocéntrico, nos embarcamos en la búsqueda de pistas y testimonios que nos ayudarán a demostrar nuestra inocencia. Delor, nuestro mago drow estaba furioso ya que pensó que quizá debió anquiliar dicho poblado de cobardes para que al menos le acusaran con un motivo. Sin embargo Alann y Siel le convencieron para que mantuviera la compostura.
En nuestros viajes fuimos recomponiendo las piezas. Descubrimos que alguien suplantó la identidad de Delor mediante la magia de una Driada enfurecida y que unos medianos licántropos sedientos de sangre estaban alimentando la paranoia los lugareños. Incluso encontramos a una enorme araña de la infraoscuridad que sólo Delor, el drow, podía comprender. El testimonio más interesante fue el de una vieja amiga de Shandra Jerro (la granjera) que acusó a Delor de haber estado allí masacrando a sus vecinos por diversión y no parecía dispuesta a escuchar razones.
Delor se pregunta si la justicia existe o se fabrica
Nuestra heroína Siel en un fotograma robado por la prensa rosa de Aguas ProfundasFinalmente el juicio se inició, personándose como parte acusadora Torio Cleaven, la embajadora de Luskan en Noyvern, mientras que Delor, infundido por la esplendor divino otorgado por Alann y acompañado por su familiar, se hizo cargo de nuestra defensa. El juició fue largo, y tanto Torio como Delor usaron todo tipo de argucias elocuentes para convencer a su público. Al final, incluso la joven sobreviviente de Ascua acabó por dudar de la apariencia del agresor, vista las pruebas; todo ello unido a la simpatía que se ganó entre el público de Noyvern y el recordatorio del dolor que hizo sufrir Luskan a la ciudad en el pasado, “empujó” al Rey Nasher a declararnos inocentes. Pero entonces Torio jugó su última carta y reclamó un juicio por combate ante Tyr, eligiendo como su campeón a Lorne Estornino, una montaña de músculos y furia. Tras discutirlo, Alann fue elegido como campeón en combate de la parte defensora. Se le dejó unos días antes del combate para prepararse, y mediante los conocimientos alquímicos de Siel, la habilidad de Alann y la magia divina del dios Tempus, los héroes de Noyvern forjaron la Protección Celestial de Tempus, una armadura completa de adamantita que le acompañaría hasta el final de sus viajes. Con ella derrotó a la poderosa montaña y demostró ante los dioses que la verdad y su fe son inquebrantables.
Sin descanso tras el combate, unos días después, nos informaron de que era rehén de unos rufianes en Lago Negro. Aunque nos encargamos de los ladrones, ya era demasiado tarde: se habían llevado a Aldanon; sin embargo descubrimos que Aldanon no era más que uno de tantos que estaban siendo atacados por una fuerza siniestra para robarles... ¡los fragmentos de plata! Atónitos, pues pensamos que los githyanki no serían más un problema después de derrotar a su reina, fuimos a proteger al último noble que tenía un fragmento de plata para descubrir quién estaba detrás de los fragmentos.
Sin embargo el fragmento fue ocultado a nuestras espaldas por Nasher por una de las nueve de Noyvern, que trabajaba en la Máscara de Adularia. Nuestro enemigo se nos adelantó, mató a muchas de las mujeres de la máscara (incluyendo a la 'nueve') y nos dejó dos monstruosos canes infernales antes de escapar de los que dimos cuenta. Nuestro enemigo poseía una legión de demonios y diablos a su mando pero no sabíamos dónde se ocultaba. Hasta que nos informaron de que en el Fuerte de la Encrucijada, es dónde se creía que estaba Aldanon y posiblemente las fuerzas de Luskan que conspiraban con Torio contra Noyvern.
Ni cortos ni perezosos, asediamos con la ayuda de los Capas Grises de Noyvern la fortaleza que estaba en muy mal estado, sacamos a Aldanon de ahí y detuvimos un ritual obtenido del Libro de Ilefarn que haría que un ambicioso mago de la Torre de lo Arcano de Luskan, Garius el Negro, obtuviera el poder de un monstruo anciano llamado “El Rey de las Sombras”.
Nasher nos entregó el Fuerte de la Encrucijada como premio por nuestros esfuerzos y cuando todo pareció tranquilizarse (a pesar de que el brujo que nos atacó en Noyvern no estaba en el fuerte) una hembra githyerai (enemigo de los githyanki, y por tanto, nuestra amiga) presa de Garius nos habló del peligro que corríamos y sobre el lento despertar del Rey de las Sombras. Nos explicó que uno de nosotros era el “Kal-ach-a”, el que porta el fragmento de la espada de Gith en su lengua planaría, y que eramos la principal amenaza del terrible Rey de las Sombras, y que este no descansaría hasta verle hecho cenizas.
Delor hace la ronda por el fuerte de la encrucijada
La única opción que teníamos para vencerle era: reconstruir la espada de gith y realizar el ritual de purificación de Ilefarn; como no teníamos ni idea de como reforjar la espada, empezamos por buscar el sanctum de Ilefarn, algo que no fue difícil con la ayuda de Aldanon y la gith. En las ruinas de Ilefarn encontramos respuestas a muchas de nuestras preguntas: el Rey de las Sombras era un Guardián del antiguo imperio elfo que perdió el norte a causa de la Urdimbre Sombría, un monstruo eterno de poder ilimitado. Siel se encargó de que los espíritus nos ayudaran a luchar contra el Rey Sombrío. El ritual nos condujo de vuelta a Puerto Oeste, nuestro hogar, y apenados, vimos como alguien había destruido todo nuestro pasado. Irónicamente en Puerto Oeste estaba el último foco del ritual de Ilefarn, pero un ser de sombras y magia nos estaba esperando. Cuando llegamos destruyó el foco del ritual en nuestras narices y nuestras esperanzas de derrotar al Rey de las Sombras al que, al parecer, servía. No obstante Delor le sonsacó que alguien ya hizo el ritual antes que ellos. Así que aun tenían esperanzas de vencer si encontraban a esa persona.
Volvimos al fuerte y con algunas piezas que encontramos en las ruinas de Illefarn pudimos reconstruir el golem de espada que usó Garius para atacarnos y que ahora nos serviría a nosotros para acabar con él. Con las habilidades de herrero de Alann y la alquimia Siel, lo mejoramos incluso más de lo que pudo imaginar el mago de la “Quinta Torre”. Además estábamos de suerte, pues Aldanon había encontrado la localización del refugio del abuelo de Shandra, Ammon Jerro, un mago que podría haber descubierto en el pasado como unir los fragmentos de la espada de gith.
Alann y Siel se afanan por mejorar el golem espada de Ilefarn
Una vez más, tras encargarnos de la rutina de la fortaleza que se nos había encomendado, fuimos al hogar de Ammon Jerro. Allí nos encontramos fuertes medidas de seguridad que se llevaron a Shandra al interior, amen de muchos demonios y diablos prisioneros de una poderosa magia al servicio de un “amo” que podría ser el mismísimo Rey de las Sombras. Aunque descubrimos que no era así, el “amo” era nada menos que el mismísimo Ammon Jerro que nos puso contra las cuerdas con su enorme poder y si sobrevivimos fue solo gracias al sacrificio de su nieta, Shandra, que liberó a los demonios y volvieron el poder de Ammon contra sí mismo.
Escapamos por los pelos de la destrucción de su santuario y lo llevamos a nuestra fortaleza. Allí Delor le interrogó concienzudamente y la gith le convenció de que le perdonara la vida pues lo necesitaban para acabar con el Rey de las Sombras, algo que el drow aceptó a regañadientes. Fue entonces cuando uno de los nueve de Noyvern nos exigió que Lord Nasher requería su presencia de inmediato. Estaba claro, que la historia, estaba lejos de acabar.
Entrada publicada el 06-06-2007 a las 18:12 h.