Últimamente estoy viendo
Blood+, la serie, cuando tengo algún ratillo libre. No es que tenga muchos, pero a veces me robo media hora de sueño para avanzar un poco. Con la tele nueva que me he puesto delante de la cama es más fácil, por supuesto. Y sí, soy un
otaku ¿qué pasa? De los que comprábamos los mangas en formato americano y de izquierda a derecha. Aún recuerdo que con la
Espada del Inmortal decidieron respetar la dirección original (que no el formato) por aquello de que si le daban la vuelta iba a llevar una esvástica en la espalda.
La cosa es que hace varios años, cuando desarrollaba el vivo de
Madrid Nocturno, uno de los personajes que creé fue un (a la sazón una) policía abrazado por los
Tremere en un momento de lucha por la conquista de la ciudad, que acabaría siendo azote de Madrid.
Siempre me ha gustado romper el estereotipo. Lo encuentro más realista. La cuestión es que este personaje era un
Tremere orientado al combate, y eso es algo difícil de conseguir. Para darle cierta capacidad ofensiva lo equipé con una espada "especial" y con
Taumaturgia suficiente para lanzar el ritual
Espada ardiente sin despeinarse. La
Taumaturgia puede usarse con mucho éxito en el combate, pero requiere de creatividad y mucha sangre. La espada en cuestión tenía la capacidad de, activando un resorte en la guarda, pinchar la palma del que la porta (algo como la de la peli de
Blade), canalizando la sangre del corte hacia el filo, por el que se extendería gracias a la capilaridad de unos conductos. Una frivolidad orfebre muy efectista y bastante práctica para conjurar el ritual.
Hacía mucho que no pensaba en aquello. No sólo creé decenas de personajes, sino que además hace mucho que me desenganché de aquello, de
Vampiro, e incluso de los vivos. Pero no puedo dejar de pensar en ello cada vez que veo
Blood+.
Que me quiten lo bailao.
Entrada publicada el 24-06-2010 a las 19:45 h.