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Desatinos victimistas

Experiencias rescatadas de una mente dolorida en un proceso evolutivo dual y divergente. En cristiano: se trata de una colección de episodios que podrían sucederle a un vampiro recién creado.

Acerca de Dani

Seudónimo: Dani
Sexo: Hombre
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Mi artefacto favorito es la jabalina de 800 gramos.

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Entradas enero 2007

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  • Resignación.

    “No estás muerto. Tampoco lo está aquel desgraciado, poco faltó. Ahora ya sabes qué quiero de ti. Yo te ayudaré a sobrevivir, y tú vivirás por los dos”.

    Se despertó con esas palabras flotando en su conciencia. Estaba en una cama, tumbado boca abajo, con la cara hundida en las sábanas. Nunca había estado en esa postura más de unos pocos segundos. Olía a sangre. Tenía sabor de sangre en la boca. Abrió los ojos y se volvió para confirmar lo que empezaba a suponer: se encontraba de nuevo en casa.
    Entrada publicada el 12-04-2007 a las 17:10 h. Se han hecho 4 comentarios.
  • Final

    Se quedó paralizado. La silueta de un hombre se recortó contra la luz que procedía de la cocina y se proyectó en la pared del callejón, ocultando su propia sombra. No se atrevía a moverse, y deseaba que no le viera, no por miedo, sino porque se sentía como el cazador que teme ser descubierto prematuramente. Sus sentidos estaban despiertos, atentos, enfocados. El hombre arrastraba de espaldas un cubo contenedor de basura que rozaba el quicio y la superficie metálica de la puerta, envuelto en un fuerte olor a detergente que no conseguía enmascarar por completo el aroma agridulce de los restos de comida. Casi podía sentir el tacto de su cazadora de cuero gastada por el uso, el sudor que humedecía aquella nuca mientras una nube de calor escapaba del edificio. Oyó una despedida en el interior, y la respuesta de su objetivo, su presa, pues ahora percibía que estaba cooperando con el Hambre, y que ésta se replegaba paciente en sus entrañas mientras él dejaba hacer a su nueva naturaleza. Su viejo ser gritaba lejos, muy lejos, donde no podía oírsele, cada vez más lejos, cada vez más apagado.

    El cubo se detuvo al tiempo que sonaba el cierre de la puerta. Cuando el hombre se giró, chocó de bruces con él, pero no llegó a reaccionar. Se vio a sí mismo abrazando tronco y brazos, con la boca cerrándose en su garganta, envolviéndolo con las piernas, cayendo hacia el suelo como cuando un árbol es derribado. El Hambre había dado la señal y el cuerpo había respondido al instante, como un resorte bien tensado. Su costado absorbió el golpe y ensordeció la caída. Los dientes hundidos en la carne dejaban manar un torrente rítmico de calor espeso que corría directo hasta su interior, desde donde se dispersaba irradiando vida hacia sus extremidades. A las propias sensaciones se unieron las de su víctima, éxtasis, dolor, terror, agonía. Embriaguez sensorial, euforia. Por un instante fugaz todo se detuvo, se hizo la nada, se paró el tiempo, una afilada lucidez le hizo saber que acababa de cruzar la línea, y continuó la vorágine.
    Entrada publicada el 12-12-2006 a las 12:06 h. Se han hecho 1 comentarios.
  • Jugando a ser vampiro.

    No había sido fácil en absoluto. Primero fue a un callejón donde nadie sensato se metería, en la trasera de un restaurante. Aunque estaba a un par de manzanas de su casa, había procurado no llegar a estar tan cerca de nadie como para que se pudiera alarmar por su apariencia o dar pie a que ocurriera aquello que más temía, y eso le llevó su tiempo. Desde la calle sólo se veía la zona iluminada por el ventanuco de la cocina. En aquellas sombras podría ocultarse cualquier cosa.

    Tardó un rato en atreverse a dar un solo paso, y sólo lo hizo cuando estuvo seguro de que no había gente allí. El ruido de algo moviéndose entre las basuras provocó una sensación extraña, instintiva, la excitación de la caza, sólo que ahora no tenía un corazón bombeando como loco por efecto de la adrenalina. Era diferente. Percibirlo resultó ser estimulante, pero también una distracción.
    Entrada publicada el 04-12-2006 a las 16:36 h. Se han hecho 0 comentarios.
  • El peor enemigo.

    Había estado mascando y exprimiendo aquel filete de ternera hasta dejarlo irreconocible. Nunca había tenido una sensación de hambre así. Entonces vomitó todo aquel jugo que había tragado. Al menos, había tardado un poco más que cualquier sólido, y era un buen comienzo. Se sentía fatal. Cuánta razón tenía su madre cuando criticaba la calidad de la carne.

    Se estaba desesperando. Iba a tener que salir, era inevitable. No sabía qué iba a pasar cuando viera el primer ser humano. No quería hacer daño a nadie. No quería salir. No quería nada de esto. Tenía hambre.
    Entrada publicada el 01-12-2006 a las 14:37 h. Se han hecho 3 comentarios.
  • Voluntad

    Quema. Desde el primer momento. Muchísimo. Cuando uno se salpica con el aceite de la sartén tarda unos segundos en sentir el calor, el dolor. Esto no se parecía en nada. Recordaba, no hacía mucho, que cuando se acercaba a una hoguera iba notando el calor hasta que llegaba un momento en que su cuerpo, su instinto, daban el alto. Su cuerpo, su instinto funcionaban ahora igual de bien preservándole, preservándose del peligro.

    No parecía difícil. Sería rápido, sin marcha atrás, lo mejor para todos y para él. Retrocedió un par de pasos para darse impulso. No dio ninguno más, no hacia adelante. No pudo. Era débil. Era tan débil que no iba a sobrevivir de ninguna manera, era tan débil que no podía ponerle fin a aquel horror. Tenía que haber otra salida, pero ahora no podía pensar, le costaba mucho hacer cualquier cosa, pensar.
    Entrada publicada el 28-11-2006 a las 15:24 h. Se han hecho 1 comentarios.