Pobre Sombrerero
La ciudad vestida de acuarela, con su disfraz de estrellas, acoge a todos los Hijos de la Oscuridad, y yo, ignorante, salí en busca de aventuras.
Fue en un oscuro callejón, me acorraló y me preguntó si era feliz, pues él podía liberarme de todo mi mal y darme libertad para ser quien yo quisiera ser por la noche, aunque con la condición de que la locura correría por mis venas y que, cada amanecer, debería resguardarme, y de nuevo en la Oscuridad, saciar mi sed eterna de sangre...
Desde entonces, vago sin rumbo y sin señor, siendo el bufón de tantos y tantos, odiada y castigada eternamente con la no-vida que yo elegí.
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Más allá de la mente se encuentra el Infierno, País de las Maravillas, donde habito junto a mi querido señor Lucifer.
Entrada publicada el 08-03-2006 a las 16:29 h.