Estoy realmente enganchado a "Galactica". Ya sé que llego tarde pero qué le vamos a hacer, es lo que tiene estar esperando a que te pasen las cosas, al final lo mejor es pillártelas tú mismo (a no ser que alguien me quiera pasar "Firefly" que soy incapaz de dar con ello, en ese caso esperaré lo que sea menester). Había leído críticas de todos los tipos, gustos y colores así que no tenía muy claro qué me podía encontrar con el remake de una de mis series favoritas de crío, allá por el pleistoceno medio, pero en resumen, me lo estoy pasando teta.
Y una de las cosas qué más me gusta es la extrema humanidad de todos los personajes, desde el comandante que piensa que no puede enseñar un atisbo de sus sentimientos porque como protector de la flota no se lo puede permitir, hasta la entrenadora de pilotos que los oculta por el mecanismo contrario, creándose un personaje que en el fondo no le agrada representar, pasando por el doctor Gaius...
Y aquí es dónde quería llegar: El traidor que permitió a los cylones arrasar las colonias humanas y que es el responsable del éxodo no debería caer bien a nadie, ¿verdad?. Pues mira por dónde, que me gusta el personaje: Has traicionado a tu especie por amor (o por enchoche, me es indiferente), viajas con los supervivientes a los que has de engañar continuamente, tienes en la cabeza una imagen que te asalta sin descanso de la mujer por la que lo has dado todo y a la que sigues obedeciendo ciegamente, todos en la flota te toman por loco (lo que igual no deja de ser del todo cierto), la gente habla a tus espaldas y eres el hazmerreir... y sigues ayudando, irremediablemente obligado, a que los cylones alcancen el convoy y creando discordia entre todos los miembros de Galactica (anda que ¿a quién se le ocurre encargarte a tí el detector de Cylones?). Pero... ¿Has pensado en pegarte un tiro y acabar con el sufrimiento?. No. El instinto de supervivencia prevalece y, pese a todo por lo que has pasado, las cosas horribles que has hecho y las que sabes qué volverás a hacer, pese a estar inmerso en una espiral de la que no hay salida de traición, odio, deseo doloroso, culpa, vergüenza... Ante todo deseas sobrevivir como seguramente haría cualquiera.
Shakespeare estaría orgulloso de haber creado un villano como Gaius, profundamente humano y patético en el fondo.
Todos hemos hecho el gilipollas por lo que en su momento entendimos como amor, hubiéramos hecho casi cualquier cosa por una sonrisa o una caricia en los momentos más difíciles, hemos tenido que soportar el peso de la culpa ocultando a nuestro alrededor las huellas de su carga, sufriendo con las dentelladas de los remordimientos, hemos pasado noches sin poder quitarnos de la cabeza una imagen, un olor o una risa, hemos repetido miles de veces una conversación que finalizó hace ya mucho, nos hemos obsesionado, hemos actuado como jamás pensamos que actuaríamos y, por más vueltas que haya dado todo, por más que nos arrepintamos, seguimos aquí, sin poder controlar nada de lo que ocurre a nuestro alrdedor, viajando hacia el espacio en un trozo de roca, sin encontrar nunca nuestro hogar y compitiendo con el resto de los humanos por una porción de felicidad.
Todos somos Gaius Baltar.
Entrada publicada el 10-02-2008 a las 13:37 h.