Lewis Black aseguraba que
los aneurismas, la explosión de un vaso sanguineo en el cerebro, sin aparente motivo médico, que en muchos casos lleva a la muerte, eran producidos por cuando uno escuchaba una frase que era
la frase más estúpida que jamás había oído.
Uno está en el supermercado comprando boquerones con su churri, y de repente oye algo del estilo
"si no fuese por mi caballo, no habría terminado la universidad." Semejante soplapollez hace que uno se quede paralizado, que dude de su oídos. Entonces, te vuelves para ver a la persona que lo ha dicho, para decir algo del tipo
"Pero... ¿Qué?... ¿Como dice?" Sin embargo, esa persona ya no está. Entonces buscas con la vista a tu novia, para ver si ella lo ha oído,
para comprobar que es real. Pero ella estaba comparando los precios de los diferentes tipos de salsa de yogur.