Para aquellos que hemos ido a buscarnos las habichuelas lejos de la casa que nos vio nacer, volver a casa
siempre es un amargo placer. Uno entra en el pueblo, descubre que por muchas vueltas que dé la vida siempre seguirá siendo malo al futbolín y adquiere perspectiva. Quiero decir, uno se hace mayor, va acumulando experiencias, y por alguna extraña razón
comienza a creerse un poco más listo, simpático, atractivo o (irrisoriamente) interesante. Sin embargo, familiares y amigos de hace más de 12 años te conocen mejor que tú, y saben mostrarte que tampoco se ha reinventado la rueda en tu persona. Y vuelves, de alguna manera,
a recordar quien eres.
Y sin embargo, algunas cosas si han cambiado.
El ansia, por ejemplo. Un hambre voraz por experimentar, por hacer, por probar cosas nuevas y afianzar las viejas. Por intentar mejorar un poco cada día, por
aprender, por aprovechar un poco la vida. Por llegar a ser el hombre que me gustaría ser, culto, carismático, elegante y franco.
También
la confianza, esa que me faltó en la adolescencia y que poco a poco, a base de ser bueno en lo mío, de hacer nuevos amigos no porque jugasemos juntos en octavo de EGB, sino de que les guste como es el hombre que soy ahora, voy adquiriendo día a día. Cualquier día de estos,
dejaré de ser tímido
Así que me pongo de cuclillas, entre los ladrillos derribados por el cariño de mi gente. Extiendo todas las instrucciones
que he ido recopilando y haciendo mías con los años. El código de bushido, las enseñanzas de George Carlin, y mil piezas más que he ido cogiendo de todo lo que he visto y de todos a los que he escuchado. Y
lo hago con una sonrisa, felíz. Porque tal vez lo bueno no sea ver la obra, el lejano objetivo que me he marcado. Tal vez lo que de la auténtica felicidad sea construirlo, luchar por un objetivo para, una vez conseguido, mirar a tu alrededor, sentirte satisfecho...
Y comenzar de nuevo a
construir otra cosa.
¿A alguien se le ocurre una manera mejor que rodearse de amigos a los que no puedo ver todo lo que me gustaría en las TDN? A mi, no

Entrada publicada el 06-08-2008 a las 10:19 h.