Registrate

Mel and the City

Aventuras y desventuras de un friki en la gran ciudad.

Acerca de Meltar

Seudónimo: Meltar
Sexo: Hombre
Más información de Meltar

Retrato o avatar

Retrato
Inicio Feed
  • Personajes, y lo que representan

    La verdad es que pocas veces me he puesto ante una hoja de personaje y e intentado sortear los desafíos de un master. Al ser yo el primero de mis amigos en comprar libros de rol (y ser yo el que los adquiría casi todos) casi siempre era yo el que se sentaba al final de la mesa y creaba mundos para que todo el que quisiese se diese un paseo mental, luchando, sufriendo y triunfando en sagas que creabamos a pachas. Que hay que dar al Cesar lo que es del Cesar y reconocer que son los jugadores los que dan vidilla a esas ideas que revolotéan en nuestras cabecitas.

    El caso es que como ahora no tengo gente al otro lado de la mesa y sin habitantes mis mundos están muertos, me he liado la manta a la cabeza y me he metido de lleno a lo del rol por foro en la Comunidad Umbría, estupenda página y estupenda gente, para ponerme un parche de nicotina de roleo que me está gustando un huevete. Pero por aquello de que antes de caminar hay que saber gatear, me he metido en media docena de partidas como jugador.

    En muchas de estas partidas, como método de selección, le piden a uno que se haga un personaje y lo envíe al director, y este reunirá a los mejores para jugar con él. Esto sirve para ver el estilo, la creatividad y la imaginación del solicitante, así como el esfuerzo que va a poner en la partida. Y ahí estaba yo, delante del portatil, con un desafío distinto cada vez.

    Nunca me había dado cuenta de lo íntimo que es crear un personaje. Porque cuando uno se busca un alter ego vampiro, explorador o samurai está dejando miguitas de pan de lo que lleva dentro. Primero cree a Doji Tanitsu, un samurai obsesionado con alcanzar la perfección, con saber y aprender todo lo que haya en el mundo, una obsesión propia que encarné en un joven Grulla. Después vino Diego Velazquez, un antiguo inquisidor que se culpaba de la conversión de su hermano en vampiro, y de haberse visto obligado a acabar con su vida al ser una afrenta al señor. Culpabilidad y deseo de redención. El siguiente fue Nikolai Revchenko, un joven ruso capaz de mover objetos con la mente. En Rusia se consideraba a si mismo un monstruo, y compensaba esa frustración con sarcasmo, pero al llegar a Estados Unidos descubrió un mundo nuevo en el que había otros como él y todo era nuevo y excitante. Un nuevo lugar que le daba la oportunidad de cambiar de vida, como Madrid me la dio a mí. Y del sarcasmo mejor no hablamos. Y los que me guardo en la manga.

    Pero tal vez el que más he difrutado interpretando ha sido El Fantasma de la Opera, para una nueva Liga de Caballeros Extraordinarios. El Fantasma, del que me he visto un par de películas para documentarme, y pienso leerme el libro, es un ser apasionante. Es un hombre terriblemente egoista, pero a la vez alberga el deseo interior de ser amado, de ser aceptado a pesar de sus deformidades. Ha creado un escudo protector a su alrededor para que nadie vuelva a dañarle, tras haber sido criado entre desprecio y abusos. En resumen, quiere que le quiera todo el mundo, pero no sabe como hacerlo, así que intimida, mata, insiste en dominar con miedo, como le dominaron a él. ¿A quien os recuerda eso?

    A Hulk.

    En un comic de Peter David exponían la dicotomía de Hulk de forma que parecía casi evidente. Humanos débiles no dejan solo a Hulk, grita el coloso esmeralda, pero, si realmente quisiera, el podría estar solo. Podría llegar con facilidad a una isla desierta, perderse en groenlandia o lo que quisiese. Pero Hulk quiere ser amado, en el fondo, y como un niño, se enrrabieta, rompe, destroza y grita para que le hagan caso. Igual que el Fantasma de la Opera.

    Tal vez por eso me guste.

    Así que desde aquí un abrazo a todos los Umbrianos y en especial a Drizz y Dama Isawa, los primeros en darme una oportunidad y aceptarme entre los suyos. Gracias.
    Entrada publicada el 12-04-2008 a las 13:57 h.

1 comentarios

  • Avatar de Jules

    #1

    Crear personajes, para mí, es una de las cosas más apasionantes de los juegos de rol. Es diferente a crear un mundo, como si fueras el director, y aún así... Aún así, a veces es incluso más complejo. Los seres somos resultado de una red de infinitas variables que, a lo largo de nuestra vida, se han ido decantando de una u otra forma, desapareciendo, repuntando, dando espacio a otras nuevas... ¿Cuánto de todo eso podemos considerar, nosotros, al ponernos frente a una hoja de papel?

    Lo que es mejor, sin embargo, es cuando uno se descubre buceando en su interior en la búsqueda de lo que le relacione con el personaje que acaba de crear. No podemos desprendernos del todo de nosotros mismos, de esas migas, cuando creamos. Lo que los personajes se quedan de nosotros es de alguna forma como la firma de un artista al pie de su cuadro. A veces uno cree que ha creado algo radicalmente contrario a uno mismo, y después con el tiempo, análisis y decisiones, se va dando cuenta que no estaba tan lejos como creía. O, en ocasiones, que lo que ha salido no tenía nada que ver con la idea principal. Ese es el momento donde se siente que se puede extender la mano, y tocar al personaje: ha dejado de tener dos dimensiones o de estar representado por un conjunto de líneas o dados; ha comenzado una existencia distinta, tanto así que las respuestas del jugador cada vez se hacen más rápidas, menos pensadas, más sentidas, pues el personaje ya habla por sí mismo.

    Imagino que a estas alturas, estarás disfrutando plenamente de lo que es llevar al personaje y no llevar al mundo... y quizás has notado que a veces parece más difícil lo primero que lo segundo, cuando te lo tomas en serio. Al fin de cuentas, nadar en el mar de potencialidades que es una persona real [lo que se trata de alcanzar con el personaje], es cansador y quizás desgastante, pero fantástico.

    Saludos =)

    Jules.
    Enviado por Jules el 12-08-2008 a las 23:21 h.