Hace algo más de un año que
dejé de fumar, y por si acaso alguno lo está dejando,
os explicaré como. A pesar de que alguna vez como en nochevieja o ante un buen metro de cerveza me doy un homenaje, de pasar a un paquete diario a uno o dos de vez en cuando,
tiene su mérito.
El caso es que ahí estaba yo hace un par de Julios,
en plena fecha de examenes, con toda la presión que ello conlleva y me decidí a dejar de fumar. Idea que cruza la mente de todo fumador al menos una vez a la semana.
Si podía dejarlo cuando más nervioso estaba, podría hacerlo siempre. Mi compañero de piso se había comprado el libro de
Es Facil Dejar de Fumar Si Sabes Como y la verdad es que me echó un buen capote. Realmente, solo sirve para decirte que
puedes hacerlo, venga campeón, pero es lo que necesitaba.
El caso es que uno de los trucos que no se si venía en el libro o me contaron era
imaginarte que tenías un bicho dentro, y que al negarle tabaco le hacías daño. Y aquí fue donde encontré el truco rolero friki para dejar de fumar.
En vez de imaginarme a ese bicho,
me imaginaba una escena entera de la cosa más friki que se me viniese a la cabeza. Y en cada una de esas escenas
mataba a un ser de humo que representaba mi adicción. El truco era concentrarse lo suficiente en los detalles.
Pongamos por caso que tengamos el dia japo samurai. Primero
me concentro en mis ropas. Imagino un kimono de color blanco, con un cinturón del mismo color. Necesito
más detalles, así que pongo un mon unicornio (cada cual lo que le tire) bordado en violeta en la solapa izquierda. Sigo con el peinado, con la típica coleta corta japonesa. Me imagino sentado en mis rodillas, con los empeines de los pies apoyados en el suelo.
Ahora
me fijo más en mis alrededores. Estoy sobre una esterilla, encima de una tarima de madera. Ante mí hay una katana, enfundada, de cuyo mango que cuelga una borla violeta decorativa. Las paredes son de papelde arroz. Escucho como se abre el panel a mi espalda, y puedo sentir
un Oni, hecho unicamente de humo, que entra en la habitación. Un ser con una enorme boca llena de dientes blancos y una lengua de un rojo carmesí, que contrasta con el cuerpo negro y desdibujado hecho de humo.
Entonces me levanto rapidamente, apoyano primero la pierna izquierda mientras cojo la katana, desenvaino, me giro, trazo un arco con la espada y
decapito a la bestia.
En mi mente era
Crichton, disparando a Scorpious hecho de humo. Era
Batman apalizando a una sombra con la mascara de Bane. Era un
Nosferatu desgarrando la carne de un Tzimisce. Era
Bash la Estampida pegando tiros a un gigante de humo.
Puede que os parezca una chorrada, pero
el estar concentrado intensamente durante medio minuto hace que te olvides del mono. Que es basicamente de lo que se trata, de olvidar la dependencia psicologica (
la física se pasa en 2 días)
El caso es que creo que
es la única vez en mi vida que he rentabilizado la imaginación.
Entrada publicada el 07-01-2008 a las 13:34 h.