Nunca entendí esa escena en las películas, cuando una persona estaba agonizando, y se arrepentía de
no haberle dicho a su hijo, padre o amiguete que le quería mucho. Tal vez porque para mí nunca me ha resultado dificil decirle a alguien que era importante, para mí.
Bueno, con matices, que sigo siendo un tío. Tampoco es cuestión de hacer que la gente se sienta incómoda, por lo que suelo maquillarlo para que
no parezca demasiado sentimentaloide. Un buen truco es esperar a que tu amigo o pariente diga algo sin sentido. Así puedes soltarle un
"Tío, sabes que te quiero... pero eres idiota." Misión cumplida salvaguardando la dignidad.
El caso es que me planteo esas cosas ya que
mañana estaré muerto. Cuando uno va a morir, tiende a mirar atrás, para ver si queda algún cabo suelto en su vida. ¿Aquellos que dejo atrás, sabran lo importantes que eran para mí? Espero que así sea.
Todo es por culpa del
maldito makoto, que me lleva por la calle de la amargura. Pero si un día debe acabar mi existencia, que sea como he vivido.
Con lealtad y honor. No me arrepiento de nada.
La agenda de hoy es la siguiente:
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14:00: Comida en el Rias Baixas, navideña, copiosa, de esas que tardas dos días en digerir y unas horas en recuperarte del mareo.
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18:30: Salir del Rias Baixas
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18:35: Entrar en el bar de al lado, a tomar una cantidad de cerveza inhumana
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19:50: Ir a cambiarme a casa
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19:55: Salir corriendo de casa
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20:30: Cena de cumpleaños de Umbra en el Beer Station (Con unas hamburguesas gigantes, se ve que despues de 4 horas comiendo nos queda hambre) y cervezas Salvator a discrección.
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00:00: Cumpleaños de Nines a copazo limpio.
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8:00: Regreso al hogar
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8:05: Muerte por colapso alimenticio y bebicio
Y por ello quiero cubrirme las espaldas. Por si acaso nunca te lo he dicho,
te quiero... pero eres idiota

Entrada publicada el 19-12-2009 a las 12:53 h.