Después de este fin de semana tenía dos opciones. O bien hacer una entrada expresando el cariño que les tengo a un grupo de amigos, o bien hacer algo especial como agradecimiento.
Como últimamente me estoy volviendo un sensiblón, me he decidido por lo segundo.
Hoy voy a admitir que una de mis teoría era
erronea.
Hasta que fui seducido por la encantadora Entropía,
no me gustaban los gatos. No me gustan las mascotas que me enseñan el culo cuando las acaricio, no me gusta que sean tan sigilosos que puedan tener emboscadas y me incomoda que sean mas inteligentes que yo.
(1) Y estaba convencido de que
los gatos eran los engendros de Satán. O al menos sus peludos ayudantes. Para demostrar mi creencia, elaboré la teoría de los Engendros Satánicos de Paccino.
La teoría es muy simple. Imaginad por un momento
a Al Paccino interpretando a Satanás. Está sentado en un sillón de cuero, de espaldas a tí, y se da lentamente la vuelta mientras acaricia un animal. Sin pensarlo ¿Que animal es?
Un gato.
Es lo que le pega. Por eso los gatos son engendros de Satán.
Pueden descartarse rapidamente los animales pesados (Rinocerontes, Elefantes) ya que no podríamos ver a Paccino, y no creo que a Satán le guste
que le quiten el centro de atención. Leones y tigres, e incluso la pantera negra, que tenía muchos puntos para ser elegida, hay que descartarlas por temas de peso y tamaño.
Así que tiene que ser un animal pequeño. Un perro no puede. Hay algo en un ser que se pasa la vida con la lengua fuera que
como que no te hace satánico. Las serpientes te pueden dejar rastro en el traje de armani. Y un pájaro... simplemente no es amenazador. Tenía que ser un gato.
(2)
Pero la vida da muchas vueltas. Una pareja de amigos se casaron hace poco, y fueron de viaje de novios a Nueva York (Envidia, mucha envidia) e hicieron escala en Madrid. Fuimos a comer, y me enseñaron las fotos. Y una de ellas, en la cima del Empire State,
mandó al carajo mi teoría.
Los Engendros del mal son los pájaros.
No hay discusión.
1 Lo que ha motivado mi odio hacia las Coles de Bruselas.
2 Claro que Al Gore tenía que haber sido presidente, la irrealidad también tiene su hueco en el mundo.
Entrada publicada el 11-05-2009 a las 22:43 h.