Informe de Luciano
Me comentó que tenía un Childe propio llamado Reginaldo. Excelente en las finanzas y el resto de ciencias humanísticas en general, estaba incursionando en la bolsa de valores y ya había conseguido considerables logros para la familia. Me enteré que lo abrazó mientras Sylvanna y yo descansábamos. No me agradó mucho el asunto pero no había nada que hacer a estas alturas. Al parecer, hace un par de años, cuando fue abrazado, fue seleccionado de entre los dos candidatos presentados al concejo. Reginaldo era el intelectual mientras que Adelaida era la guerrera… por así llamarlo. Esta vez, el intelectual fue escogido.
Concejo… yo no me acordaba de ningún concejo de Río. ¿Tan mermada estaba mi memoria? No podía ser así, yo me acordaría de un concejo en caso de existir uno. O sería acaso que no existía mientras estaba despierto antes.
Mientras admiraba la luna llena a través de la ventana, Luciano me comentaba que se acercaba su momento de dormir, razón por la que debía ponerme al tanto del crecimiento del imperio y de los por menores políticos de la ciudad con suma urgencia. Le dije que yo despertaría personalmente a Sylvanna, en especial para solucionar los asuntos políticos que me mencionaba y considerando que él tenía que dormir y yo debía ir a Europa dentro de poco. Alguien capaz debía quedarse al frente de los asuntos familiares. Sin desmerecer al joven Reginaldo y sus capacidades, sinceramente me parecía que era muy joven para quedarse al frente, en especial con los nuevos llegados a la ciudad que decidieron formar un supuesto concejo.
Le pregunté por Mateo Pernambucano el artista y Aurón Junior el feral. Mis dos grandes amigos de aventuras pasadas. Por el momento no se sabía nada de ellos, se presumía que seguían dormidos. El hermano menor de Aurón Junior, que se hacía llamar por Josh Rage estaba en la ciudad y la childe de Aurón, Doménika, estaban en la vieja finca a las afueras de la ciudad. Por otro lado, del medio hermano menor de Mateo, Tavinnio Do Florenza el cantante, no se sabía nada desde hace mucho tiempo. Una noche que estaba en su teatro simplemente desapareció. No se supo más de él. No dejó rastros, ni si quiera una carta a sus medio hermanos. Los childes de Mateo, Félix y Libia, lo buscaron por todos los medios posibles, pero nunca lo hallaron, incluso el uso de sus habilidades especiales de visión les fueron inútiles, los objetos no le dieron pista alguna, como si lo hubiera devorado el teatro. De paso, Mateo se fue a dormir a algún lugar lejos de Río, al parecer ni los childes sabían donde estaba como para despertarlo… o no lo querían despertar tan pronto. Por ahora sólo queda esperar a que aparezcan mis amigos Mateo y Aurón… y con suerte Tavinnio.
Regresando a lo del concejo, parece que empezaron a llegar a lo largo de estos últimos cinco años varios kindred relativamente jóvenes a la ciudad. La gran mayoría siendo de Europa y algunos de otras regiones de América. Al encontrar que no había un principado decidieron formar entre todos un gran concejo, donde todos serían escuchados y sus asuntos o problemas serían atendidos. El concejo era liderado por un presidente, que fue escogido democráticamente… supuestamente. Una vez más parece que la democracia no funciona muy bien entre los kindred cuando somos numerosos. Al parecer había mucha corrupción de por medio a la hora de resolver disputas, mucho abuso en ciertos asuntos y poco interés por atender temas de los kindred menos allegados al concejo, es decir, los vampiros situados aquí anteriormente. Dicho sea de paso, ninguno de mi casa o de la casa de Mateo o Aurón había podido tener participación en el mencionado concejo.
Al parecer ellos tenían un riña particular en contra de nuestras casas y en especial en contra de mi linaje. Bueno, era de esperarse, considerando que teníamos y aún tenemos el poder económico de toda la región, me explicaba Luciano, era natural que quisieran sacarnos del camino y quedarse con todo, o al menos con una tajada sustanciosa. Pero gracias a Dios… si se puede decir, ya me había despertado. Era hora de poner orden en mi ciudad.
Una vez, hace muchos años, cuando era joven y menos poderoso, un grupo de vampiros europeos, entre ellos algunos elders de la Corte del Amor de Francia arribaron sin ser invitados, nos sacaron de nuestras tierras en Teresinia a mi familia y a la de mis amigos Mateo, Aurón y Lucas. Obviamente con el tiempo, la ayuda de nuestros Grand Sires y sangre derramada de algunos amigos Ravanna y del extinto Mar de las Sombras recuperamos nuestras tierras, pero eso es otra historia… historia pasada. Una historia que esta vez, no volvería a ocurrir. Al menos mientras yo tenga algo que decir al respecto.
Continuará...
Entrada publicada el 16-07-2007 a las 10:07 h.