El rol, Ayla y yo
Ayer os encontré por primera vez.
Y desde entonces dos temas han rondado por mi cabeza: El Bitácora de Cassandra por razones personales y el artículo sobre que es el rol.
Empecé a jugar a Rol hace ya demasiado tiempo, 16 años, exactamente la mitad de mi vida..., cuando el rol era algo casi desconocido, antes de la demonización por la prensa, antes de la proliferación, antes, incluso, de que internet fuese algo cotidiano.
En aquel tiempo, conseguir material era casi imposible, adquirir unos simples dados era una odisea, jugábamos con manuales de rolemaster en inglés y fotocopiados mil veces en los que suplíamos la falta de idioma sólo con imaginación.
Recuerdo perfectamente la llegada de los primeros manuales en castellano... primero el de personajes,luego el de campaña y oh! maravilla! el de combate.
El rol me llegó en el momento justo, en ese tiempo en que te esfuerzas en matar a los primigenios juegos de rol: los de la infancia, cuando ya hace tiempo que no adoptas el personaje de una serie de televisión pero, secretamente, sigues jugando cuando te metes en la cama, tú sola, e inventas mil historias.
El rol fue la salida perfercta a el abotargamiento de mi mente, me dió mil mundos nuevos, una escusa perfecta para seguir jugando sin ser a escondidas y me dió a mi alter ego: Ayla.
Ayla, a parte de un personaje de un libro, fue mi primer PJ, mi más querida amiga, el PJ que sólo sacas cuando la aventura lo merece y aquel que la idea de perderlo se hace casi insoportable.Ayla, Ayla no soy yo, por supuesto, pero tampoco es sólo una Dunedain con un pasado oscuro, Ayla se ha ido convirtiendo en aquella mujer que no soy, pero que me gustaría haber sido: con toda la valentía, la fuerza y el honor pero también con la inocencia y el sentido justiciero que tenía cuando nació.
Ayla es mi pasado imperfecto, mi presente de subjuntivo y mi futuro imposible pero, en cierto modo, sigue siendo parte de mi y, de este modo, quizás sea un poquito yo.
Entrada publicada el 03-05-2006 a las 10:41 h.