Registrate

Tenebrae. Ambientación para Ars Magica.

Una ambientación alternativa para Ars Magica, en una Europa un poco menos fiel a la historia medieval y un poco más oscura.

Acerca de Almus

Seudónimo: Almus
Sexo: Hombre
Más información de Almus

Almus de Bonisagus, alias Daniel Pérez Espinosa. Hace mucho tiempo autor del web "El Heraldo de Hermes", dedicado a Ars Magica.

Retrato o avatar

Retrato

Enlaces de interés

Entradas septiembre 2008

Inicio Feed
  • Introducción a Tenebrae

    Europa. Año 988 d.C.

    Es una Europa oscura, llena de sombras y brumas. Antigua, con noches negras como la muerte, de luna enrojecida que tiñe los árboles. Con días afilados, dardos de sol y nubes enfermas.
    Hace más de un siglo hubo un imperio, el carolingio. Un imperio que buscó el apoyo del Dios cristiano y luego lo traicionó y se corrompió, hundiéndose en la podredumbre de su propia corrupción demoníaca. Eso cuentan los ancianos.

    Antes hubo guerras, y, más atrás, otro imperio, mucho más grande y poderoso, más duradero en la memoria de los pueblos. El Imperio Romano. Aún existen muchos restos de tumbas, templos y palacios con inscripciones en caracteres latinos que la gente común no sabe leer. Aún muchas piedras con antiguos rituales que casi nadie comprende. E historias antiguas que casi nadie recuerda. Pero los pueblos que sucedieron a ese imperio aún luchan por ser los herederos de su poder.

    Europa es un crisol de feudos, muchos pequeños territorios que luchan continuamente entre sí y unos pocos lo suficientemente grandes como para aspirar a dominar al resto. Persisten también regiones dispersas que son herederas del imperio carolingio. Reductos de oscuridad y maldad donde la mayoría trata de evitar ir; y los que tienen la desgracia de vivir en ellos, o bien sus almas ya están perdidas, o bien sufren cada día de sus vidas. Estos restos del imperio, liderados algunos por el descendiente del emperador, o gobernados de forma anárquica otros, dominan tanto por la fuerza como mediante manipulaciones y artificios oscuros la suerte de otros feudos, buscando recuperar su poder y volver a dominar Europa.

    Es una tierra cruel y sin apenas luces. La iglesia cristiana es una institución arcaica, un resto fracasado del Imperio Romano. Eso cuentan los que la detestan. Cuentan también que fueron parte fundamental en la corrupción del imperio carolingio. Aunque otros, unos pocos que buscan un rayo de esperanza a la que aferrarse lejos de las religiones paganas que pueblan las tierras feudales, cuentan que fue el imperio carolingio quien acabó con la Iglesia, y hablan de algunos hombres santos que recorren Europa sin otro afán que traer la paz y la comprensión. Pero todo eso no son sino leyendas, rumores. Historias del pasado o de viajeros.

    Lo cotidiano son las guerras, continuas, interminables. Y la ambición desmedida por el poder tanto de guerreros como de campesinos. No hay mucho sitio para la debilidad ni la bondad. Sobre todo porque es una tierra vendida a los demonios. No son visibles. No habitualmente salvo, según las historias de mercaderes aterrorizados, en algunas partes oscuras de la Germania y en otros lugares perdidos de Europa. Pero, aunque la gente normal no los haya visto nunca, todos saben que son parte de su vida; es más, todos les abren las puertas, les ceden esas miserables vidas para conseguir sus mezquinos fines de poder y ambición. Sin saberlo la mayoría, por su propia voluntad unos pocos.

    Los hechiceros plagan estas tierras también. Y, según la creencia popular, la hechicería está mezclada con los demonios. Éso es lo que se dice y se teme. Pero nadie que no fuese un hechicero podría distinguir entre uno demoníaco y otro seguidor de antiguas tradiciones de magia, sea magia romana, nórdica, babilónica, hebrea, o bien carolingia... El imperio carolingio sigue una religión oscura mezcla de satanismo y hechicería. Quizás por eso, por cómo fue dada a conocer en la Europa reciente, todo hechicero es confundido con maldad. Los hechiceros son temidos, y los grandes señores feudales hacen cualquier cosa por tener alguno a su servicio, en un acuerdo de beneficio mutuo, en el cual sus poderes más nocivos y destructivos son usados sin contemplaciones. En la antigüedad, en la época romana, también había magia. Poderosa, y aún perviven algunos restos de ella. Pero no se sabe más, porque los que conocen sus secretos los guardan para sí.

    Las tradiciones dicen que el mundo se volvió oscuro tras la caída del Imperio Romano. Aunque las brujas, que guardan leyendas de muchos siglos atrás, dicen que quizás fue esa oscuridad quien lo hizo caer. Cuentan que la magia romana, antaño al servicio de los dioses, se volvió oscura, que los pueblos salvajes del este y del norte se apoderaron de Europa, y que ese salvajismo ahora está en la sangre de toda Europa, pues sus habitantes son sus descendientes, sean de esa misma sangre o simplemente hayan crecido bajo su dominio, eso no importa. Cuando el Imperio cayó las plagas oscuras asolaron Europa. La Gran Peste que recorrió Europa hace cuatro siglos mató medio continente. Y desde entonces la Muerte ha sido una constante. Probablemente, como cuentan, las puertas del averno se quedaron abiertas. Es demasiado frecuente ver espectros o encontrarse con seres infernales que tientan a los incautos o los arrastran al infierno.

    Entre tanta destrucción, la gente se nutre de leyendas. Todos conocen algunas. De tiempos antiguos, de lugares lejanos, de bosques próximos, de bestias cercanas. Y circulan muchas profecías. Visionarios, locos, poseídos... son quienes las transmiten. Imágenes y sueños enviados, dicen, por el propio Destino y por la Muerte. Se habla del despertar de las criaturas legendarias que destruirán el mundo, de los dioses antiguos, de la apertura definitiva de la puerta del averno, del fin del mundo en el año mil. Eso gritan una y otra vez por los caminos y las aldeas los llamados a sí mismos profetas, con voces confusas.

    Es una tierra oscura. Pero todos los que viven en ella son también parte de esa oscuridad.
    Entrada publicada el 28-09-2008 a las 21:39 h.

0 comentarios